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Conductas de seguridad

Las cosas pequeñas con las que sales adelante: sentarte cerca de la puerta, llevar la pastilla, tener las frases pensadas. Por qué bajan la ansiedad ahora y la dejan donde estaba, y por qué se ven menos que evitar.

Ciencia del bienestar

Una conducta de seguridad es algo que haces dentro de una situación temida para impedir un desastre que no iba a ocurrir. Sentarte donde puedas salir. Llevar las pastillas sin tomártelas. Tener pensadas las dos primeras frases. Una botella de agua en el bolso. Pedirle a alguien que te acompañe.

Funcionan. Eso no está en discusión, y ahí está toda la dificultad. La ansiedad baja en el momento y se queda donde estaba durante años, porque las dos cosas las produce el mismo mecanismo: la situación se sobrevivió con la conducta puesta, así que el mérito se lo queda la conducta, y lo que habría tenido que aprenderse —— que la situación era sobrevivible igualmente —— no llega a registrarse.

Por qué «no pasó nada» enseña lo contrario

La lógica la formuló Salkovskis en 1991 y se ha mantenido desde entonces.

Toda predicción ansiosa termina igual: lo temido no ocurre. Eso es muchísima evidencia llegando, y en principio debería desgastar el miedo. No lo hace, porque la evidencia tiene otro sitio al que ir. Si había una conducta de seguridad puesta, el no-desastre se le atribuye a ella. No me desmayé —— porque me senté. No pensaron que era raro —— porque llevaba las frases. El avión aterrizó —— porque agarré el reposabrazos.

Y de ahí sale algo bastante específico: cuantas más veces se entra en la situación con la conducta funcionando, más fuerte se vuelve la creencia. Cada repetición es una ocasión más en que la precaución pareció servir. Doscientos vuelos agarrando el reposabrazos son doscientas pruebas a favor del reposabrazos y ninguna a favor del avión.

Además la explicación sobrevive al contacto con la realidad. Si aquel día la ansiedad estaba baja, el mérito es de la conducta; si estaba alta y no pasó nada, también. Una creencia cuya evidencia es un no-suceso no se puede desmentir mientras el no-suceso tenga otro autor posible.

Lo cual explica lo que la gente cuenta con verdadera frustración: han hecho la cosa que les da miedo muchas veces y no les da menos miedo. No es falta de valor ni de repetición. Es el resultado previsible de asistir con el seguro puesto.

En español esto se llama ser previsora, y hay una línea que esta página no puede borrar

Aquí hay que cambiar de apartado, y por dos razones: la primera es de idioma y la segunda es de seguridad.

Antes, lo que vale en todos los idiomas. Evitar se nota. Quien deja de volar, deja las presentaciones o deja de salir lo ve, y lo ve su gente. Las conductas de seguridad se esconden dentro de la asistencia: desde fuera, la persona fue. No hay nada que afrontar ni nada que admitir, y el patrón puede durar una década detrás de un historial de haber ido a todo. «Pero yo voy» es verdad y no es la medida.

La razón de idioma. En español estas conductas no se leen como rareza: se leen como virtud, y además como cuidado de los demás. «Por si acaso» es una fórmula de aprobación, no una confesión; nadie dice por si acaso disculpándose. «Ser previsora» es un elogio. Y existe una figura social reconocible y agradecida en voz alta —— la que lleva de todo en el bolso: tiritas, ibuprofeno, cargador, agua, un chubasquero plegable, caramelos. A esa persona se le da las gracias en todas las excursiones de su vida. Nada de esto dice que su bolso sea un síntoma. Dice que si una de esas cosas está ahí porque sin ella el día no se puede hacer, el elogio la está tapando.

El caso más común en España merece nombrarse con cuidado: el ansiolítico en el bolso, que no se toma. Se habla de él con cariño y con naturalidad, y la frase que lo describe suele ser exacta: lo llevo por si acaso, casi nunca me lo tomo. Eso es una observación muy buena sobre uno mismo. Y no es una indicación para dejarlo. Si se toma, cuánto y hasta cuándo es del profesional que lo prescribió; la pregunta que esta página sugiere llevar a esa consulta es otra: ¿esto lo estoy tomando como tratamiento o lo estoy llevando como amuleto? Es una pregunta real y tiene respuesta allí, no aquí.

Y ahora la razón de seguridad, que es la que obliga a reescribir este apartado y no el último. En buena parte de América Latina, y para muchas mujeres en cualquier sitio, no ir sola no es una conducta de seguridad: es una precaución correcta. Avisar al llegar. Compartir la ubicación. No volver andando a determinada hora, o no por determinada calle. Pedir el taxi en vez de esperar en la parada. Una página que meta eso en la misma lista que la botella de agua está pidiéndole a alguien que se exponga a un riesgo que existe de verdad, y lo haría solo por haber traducido un texto pensado para otro entorno. Lo de arriba se aplica a precauciones contra peligros que no están ahí. Cuando el peligro está ahí, la conducta no es el problema y nada de esta página la discute.

La prueba para separarlas no es cómo se siente, es qué dirían los demás. Una precaución es la que tomaría también alguien que no tuviera ansiedad en ese sitio y a esa hora. Si la respuesta es que sí, es una precaución. Si la respuesta es que solo tú, en un sitio donde el resto no lo hace, entonces vale la pena mirarla.

Las formas más comunes, por dominio:

  • Pánico. Sentarse cerca de la salida, localizar los baños, no salir sin agua, llevar la medicación sin abrir, coger el que para en todas. La crisis en sí está en ataque de pánico (crisis de angustia); la versión que va cerrando recorridos es agorafobia.
  • Social. Ensayar la entrada, tener un vaso en la mano para ocupar las manos, llegar acompañada, llevar la conversación hacia preguntas, sentarse en el borde. Ver ansiedad social (fobia social).
  • Salud. Palparse, tomarse el pulso, leer solo sobre esa enfermedad o no leer nada, ir a las consultas con alguien. Ver ansiedad por la salud.
  • Preguntar. Si está bien, si está enfadado, si esto tiene pinta de algo. Esta es lo bastante grande para tener entrada propia —— búsqueda de tranquilización ——, donde están la vida media que se acorta y lo que le cuesta a quien contesta. Es la más social de todas, y la única que desgasta a otra persona.

Y la silenciosa que no cae en ningún dominio: repasar el acontecimiento durante días antes, que parece preparación y se trata en ansiedad anticipatoria.

Qué pasa cuando la gente las deja

Esto se ha puesto a prueba de forma directa, lo cual es poco frecuente para una afirmación de este tipo.

Ansiedad social. Wells y colegas, en 1995, hicieron que unas personas entraran dos veces en una situación social temida: una como siempre, y otra con la instrucción de dejar sus conductas de seguridad y buscar evidencia en su lugar. Una sesión. La creencia en el desenlace temido bajó bastante más sin las conductas, y la ansiedad bajó con ella: lo contrario de lo que todo el mundo espera.

Pánico. Salkovskis y colegas hicieron el experimento equivalente en 1999 con trastorno de pánico y agorafobia, comparando una exposición en la que se dejaban las conductas de búsqueda de seguridad con otra en la que se mantenían. El grupo que las dejó mostró una reducción mayor tanto de la creencia catastrófica como de la ansiedad. Mismo hallazgo, otro miedo.

Entre cuadros. Helbig-Lang y Petermann revisaron la evidencia en los trastornos de ansiedad y concluyeron que la conducta de seguridad se entiende mejor como algo que mantiene el problema, anotando que el cuadro no es uniforme y que la pregunta práctica —— eliminar o tolerar —— no la resuelve solo ese hallazgo.

Y ahí está la complicación honesta. Milosevic y Radomsky encontraron que tener una conducta de seguridad disponible durante la exposición no estorbó a la reducción del miedo, y Blakey y Abramowitz, al revisar la cuestión, concluyeron que lo que importa no es que esté o no esté, sino qué le hace a la creencia que se está poniendo a prueba —— si la persona todavía puede averiguar algo que no pensara ya. Un apoyo que mete a alguien en la sala el primer día puede estar comprando la única exposición disponible; el mismo apoyo el día cuarenta está pagando la explicación. Ese juicio es clínico y no es una regla.

Cómo soltarlas, y la línea que importa

  • Averigua cuáles son las tuyas. Qué llevas, dónde te sientas, qué compruebas, y sin qué no estarías dispuesta a hacerlo. La última pregunta es la que funciona.
  • Una a la vez, dentro de la situación. No se trata de aguantar: ir sin el seguro y fijarse en qué pasó es la única manera de que el mérito pase del apoyo a la situación. Las medias tintas cuentan como la conducta —— llevarlo y no usarlo es llevarlo, porque la tranquilidad está en tenerlo.
  • Di la predicción en voz alta antes. Sin el agua me voy a atragantar. Y luego compruébalo. Una predicción que no se dijo no se puede perder; una que se dijo, sí.
  • Cuenta con que la ansiedad suba antes de bajar. La primera vez sin ello es peor. Es el precio de la información, y se paga una vez por conducta, no cada vez.
  • El objetivo es cambiar la explicación, no salir adelante. Después, la frase que importa no es lo conseguí sino **estuvo bien y no hice la cosa que yo creía que lo sostenía.**

El test de ataques de pánico, el test de ansiedad social y el test de ansiedad por la salud leen cada uno el patrón al que estas conductas van pegadas.

Y la distinción médica, que es la otra mitad de la línea del tercer apartado. Un inhalador, un autoinyector de adrenalina, la insulina, el cinturón, el casco: son precauciones contra peligros que sí están ahí, y nada de lo anterior les aplica. La medicación prescrita necesita cuidado y no una regla, y la pregunta —— tratamiento o amuleto —— es para quien la prescribió.

El alcance. Casi todo el mundo usa algunas de estas y casi siempre no cuesta nada: no hay un número a partir del cual cuente, ni ninguna virtud en hacer las cosas difíciles a pelo. Las preguntas útiles son si la lista está creciendo y si las situaciones siguen pareciendo tan peligrosas como hace cinco años. Si la respuesta es sí a las dos, las conductas no están sosteniendo la línea: están sosteniendo el miedo. Distinguir una cosa de otra, en un patrón que lleva años funcionando, va bastante mejor con alguien que lo haya visto antes.

fuentes

  • · Salkovskis, P. M. (1991). The importance of behaviour in the maintenance of anxiety and panic: a cognitive account. Behavioural Psychotherapy.
  • · Wells, A., Clark, D. M., Salkovskis, P., Ludgate, J., Hackmann, A., Gelder, M. (1995). Social phobia: the role of in-situation safety behaviours in maintaining anxiety and negative beliefs. Behavior Therapy.
  • · Salkovskis, P. M., Clark, D. M., Hackmann, A., Wells, A., Gelder, M. G. (1999). An experimental investigation of the role of safety-seeking behaviours in the maintenance of panic disorder with agoraphobia. Behaviour Research and Therapy.
  • · Helbig-Lang, S., Petermann, F. (2010). Tolerate or eliminate? A systematic review on the effects of safety behavior across anxiety disorders. Clinical Psychology: Science and Practice.
  • · Milosevic, I., Radomsky, A. S. (2008). Safety behaviour does not necessarily interfere with exposure therapy. Behaviour Research and Therapy.
  • · Blakey, S. M., Abramowitz, J. S. (2016). The effects of safety behaviors during exposure therapy for anxiety: critical analysis from an inhibitory learning perspective. Clinical Psychology Review.

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