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Mente20 de septiembre de 2026Por Johnson

Persona nocturna en un mundo madrugador: qué cuesta el desfase

El cronotipo se hereda a medias y ningún horario lo tiene en cuenta. Qué es ser de noche, cuánto desfase social se ha medido en España, por qué el reloj español va por delante del sol y qué pasa en una pareja con dos relojes.

El día español está sujeto por los dos extremos. Empieza a la hora que empieza en toda Europa y termina mucho más tarde, y en medio hay alguien a quien el cuerpo le pide acostarse a las dos y levantarse a las diez, preguntándose por qué le cuesta tanto lo que a los demás parece no costarles.

La palabra para ese reloj es cronotipo. La palabra para el cansancio que produce en alguien vespertino con horario de oficina no es pereza. Es jet lag, tomado cada lunes, sin salir de la ciudad.

1.5 h

de desfase social de media en España

9,947

personas medidas en el mayor estudio español de horarios de sueño

50.4%

de los adolescentes españoles superan las dos horas de desfase

1940

el año en que España pasó al huso de Europa Central y se quedó

El reloj de la pared va por delante del sol

España está geográficamente en el meridiano de Greenwich y lleva el horario de Europa Central desde 1940. En la práctica el reloj oficial va una hora por delante de la hora solar, y en verano dos. Eso significa que las nueve de la mañana de un enero madrileño son, para el sol, las ocho.

No es un dato de curiosidades. En septiembre de 2013 la Subcomisión del Congreso para el estudio de la racionalización de horarios cerró un informe, después de nueve meses de comparecencias, que pedía al Gobierno estudiar el impacto de volver al huso de Greenwich y señalaba los horarios españoles como un problema de conciliación. El informe se aprobó. Trece años después el reloj sigue donde estaba.

Conviene ser honesto sobre lo que ese cambio arreglaría. Entre los especialistas que estudian husos horarios no hay acuerdo en que mover la etiqueta de la hora mueva los horarios reales de la gente, y hay quien sostiene que el retraso de las costumbres españolas ya compensa el adelanto del reloj. Lo que sí está medido, y con muestra grande, es el desfase que arrastra cada persona.

Qué es un cronotipo, y por qué el corte no es el mismo aquí

El cronotipo es la hora a la que el cuerpo prefiere dormir y despertarse cuando nada le obliga. La forma limpia de medirlo, que desarrolló el grupo de Till Roenneberg en Múnich, ignora la semana laboral por completo y toma el punto medio del sueño en los días libres. Quien duerme de medianoche a ocho un sábado tiene un punto medio a las cuatro. Quien duerme de dos a diez lo tiene a las seis, y es vespertino.

Aquí aparece el problema de trasladar cifras. En el estudio estadounidense más grande, con 53,689 diarios de sueño, la mitad de la población adulta cae entre las 2:24 y las 4:15, y quien queda por detrás de esa hora se cuenta como búho.

Pon ahora los datos españoles al lado. María Ángeles Bonmatí-Carrión y el equipo de cronobiología de la Universidad de Murcia midieron a 9,947 personas en toda España, islas incluidas. El punto medio del sueño en días libres, de media, está en las 5:00. La media española cae fuera del tramo que la muestra estadounidense considera central.

Los cortes de cronotipo que circulan por internet están dibujados sobre poblaciones alemanas y estadounidenses, y aplicados a un lector español clasifican de búho a media España. Eso no significa que aquí no haya vespertinos. Significa que la etiqueta hay que sacarla de la distribución propia y no de la prestada, y que alguien que salió «nocturno extremo» en un test traducido quizá solo salió español.

Lo que sí se mide: el desfase

El término lo acuñaron Roenneberg y Marc Wittmann en 2006 para el hueco entre el sueño que el cuerpo quiere y el que la semana permite. Se calcula igual que el cronotipo: punto medio en días libres menos punto medio en días laborables.

En la muestra española la media es de hora y media, y se reparte de una forma que no sorprende a nadie que haya vivido con un adolescente.

Desfase social en España por edad, diferencia entre el punto medio del sueño en día libre y en día laborable
13 a 17 años2.14h
Media de toda la muestra1.5h
65 a 80 años0.54h
  • 13 a 17 años: 2.14h
  • Media de toda la muestra: 1.5h
  • 65 a 80 años: 0.54h

En ese estudio los españoles se acuestan a las 23:46 los días laborables y a las 00:45 los libres, y se levantan a las 7:10 y a las 9:15 respectivamente. La diferencia de tiempo en cama entre unos días y otros es de algo más de una hora. Y el 50.4% de los adolescentes de la muestra superan las dos horas de desfase, es decir, uno de cada dos vive de lunes a viernes en un huso horario distinto del suyo.

La estimación de Roenneberg de 2012 para poblaciones occidentales, dos tercios de la gente con al menos una hora, encaja bien con estos números. Ese mismo trabajo, sobre decenas de miles de participantes, asoció el desfase social con mayor peso corporal con independencia de cuánto durmiera cada uno, y la literatura posterior añadió peor ánimo y más cafeína y nicotina. Son asociaciones de población, no un diagnóstico de nadie, y se pegan al desajuste y no al rasgo.

Lo que le cuesta a un adolescente

Seattle probó qué pasa cuando el horario se dobla hacia la curva. En 2017 el distrito movió el inicio del instituto de las 7:50 a las 8:45, y un equipo dirigido por Gideon Dunster midió a los alumnos antes y después con sensores de muñeca. El sueño subió una mediana de 34 minutos por noche y las notas subieron un 4.5%.

En España no se ha movido ningún horario, pero sí se ha medido el coste. Un trabajo publicado en 2026 en European Journal of Pediatrics analizó a 788 adolescentes de entre 12 y 17 años del Valle de Ricote, en Murcia, dentro del estudio EHDLA, cruzando el desfase social con las notas oficiales del centro.

Probabilidad de sacar mejor nota por cada hora adicional de desfase social, 788 adolescentes españoles
Nota media0.76razón de probabilidades
Lengua0.8razón de probabilidades
Matemáticas0.81razón de probabilidades
Lengua extranjera0.75razón de probabilidades
Compuesto tipo PISA0.76razón de probabilidades
  • Nota media: 0.76razón de probabilidades
  • Lengua: 0.8razón de probabilidades
  • Matemáticas: 0.81razón de probabilidades
  • Lengua extranjera: 0.75razón de probabilidades
  • Compuesto tipo PISA: 0.76razón de probabilidades

Todos los valores están por debajo de 1, ajustados por edad, sexo, nivel socioeconómico, índice de masa corporal y horas totales de sueño. Pero el hallazgo más útil es el que aparece al agrupar: solo el desfase severo, por encima de dos horas, se asoció con peores resultados. Entre una y dos horas no apareció efecto. Hay un umbral, y media hora de más no es lo mismo que dos y media.

Es un estudio transversal y no demuestra causalidad. Los propios autores describen a España como un país con desajuste circadiano estructural, que es una forma técnica de decir que el instituto abre a las ocho en un reloj que va por delante del sol.

América Latina no comparte la anomalía, ni comparte una respuesta

El español cubre veinte países y ninguno tiene el problema español, pero varios tienen el suyo.

México derogó el horario de verano en octubre de 2022 con la Ley de los Husos Horarios, salvo en la franja fronteriza, y se quedó en horario estándar todo el año. Esa es, por cierto, la dirección que recomiendan las sociedades científicas del sueño, que llevan años publicando declaraciones a favor del horario estándar permanente y en contra del cambio estacional. Chile fue en la dirección contraria en su extremo sur: Magallanes se quedó en horario de verano permanente, y en marzo de 2025 un decreto extendió lo mismo a Aysén de forma indefinida, después de una consulta regional en la que el 94% de los participantes lo pidió para tener tardes con luz en invierno.

México eligió el horario estándar todo el año. Aysén eligió el de verano todo el año. España lleva ochenta y seis años con el reloj de otro meridiano y un informe parlamentario sin ejecutar. Tres respuestas distintas a la misma pregunta, en el mismo idioma. Lo que no ha cambiado en ninguno de los tres sitios es la hora a la que abre el colegio.

Tres relojes, una casa

Donde el choque se vuelve personal es en la cama compartida. La mayoría de las parejas no coinciden en cronotipo, y el desajuste parece otra cosa.

AlondraIntermedioBúho
Punto medio del sueño en día libreAntes de las 3:30Entre las 3:30 y las 5:30Después de las 5:30
Mejores horasDe 7 a 11 de la mañanaMedia mañana y tardeTarde avanzada y noche
Peor horaLas once de la nocheNingún extremoLas siete de la mañana
Lo que ve el otro relojDormida justo cuando el día por fin se callaRazonable, y un poco satisfecho de sí mismoAusente en el desayuno, encendido a medianoche
La discusión que producePor qué nunca quieres hablarPor qué os ponéis todos tan intensos con estoPor qué te acuestas justo cuando llego yo

Las horas de esa tabla están ajustadas a la distribución española, no a la que aparece en los artículos en inglés.

Un estudio de 2018 con 91 parejas, de Jocz, Stolarski y Jankowski, encontró que el desajuste de cronotipo predecía menor satisfacción de relación en las mujeres de la muestra, y que la diferencia en la hora preferida para la intimidad predecía menor satisfacción sexual en los dos miembros. Un estudio diádico más amplio publicado en Chronobiology International en 2022 encontró que las parejas emparejadas en cronotipo dormían mejor. Los efectos son moderados y las muestras no son enormes. Lo que describen lo reconoce cualquiera que lo haya vivido: las únicas horas en las que el búho se siente persona son las horas en que la alondra ya está inconsciente.

El modo de fallo de una pareja desajustada no son los relojes. Es leer los relojes como un veredicto. La alondra oye rechazo a las once de la noche. El búho oye indiferencia a las siete de la mañana. No está pasando ninguna de las dos cosas, y el test de estilo de conflicto suele enseñar cuál de los dos rodea el asunto en lugar de decirlo.

Pelearse con el reloj o negociar el horario

Existen dos estrategias. Solo una aguanta.

Pelearse con el reloj
Negociar el horario
Despertadores tempranos, culpa, y una hora de acostarse que el cuerpo ignora
Una hora de levantarse fija que el cuerpo pueda aprender, con la noche detrás
Dormir hasta tarde el domingo como recuperación, que retrasa el reloj y deshace la semana
La misma hora el sábado, y luz en cuanto se abren los ojos
Trata el cansancio como un defecto de carácter que hay que corregir
Trata el desfase como una medida que hay que reducir
Funciona unos diez días y se cae
Mueve el reloj decenas de minutos en semanas, y se queda
Cuesta una discusión por semana
Cuesta una negociación sobre la hora de entrada, una vez

La palanca que mueve de verdad un cronotipo es la luz. Luz intensa en los primeros minutos del día lo adelanta, y tardes con poca luz evitan que siga retrasándose. Mueve decenas de minutos, a veces una hora, que para un vespertino suave es el desfase entero y para uno marcado es la diferencia entre tres horas de jet lag y dos. Lo que no mueve el reloj es la fuerza de voluntad, y la investigación sobre quienes lo intentaron es sobre todo un registro de recaídas. La entrada sobre cansado pero acelerado explica la fisiología de la noche en que el cuerpo está agotado y el sistema no se apaga, que es lo que se confunde con ser nocturno cuando no lo es.

Leer tu propio reloj

Nada de esto es tratamiento. Una preferencia tan extrema que impide la vida corriente, dormirse a las cinco de la mañana durante años, es un trastorno del ritmo circadiano y pertenece a una unidad del sueño. Lo que puede hacer un cuestionario es más pequeño y, para la mayoría, suficiente: ponerle un número al desfase.

El test de cronotipo pregunta qué pasaría si el día fuera tuyo y devuelve dónde caes y con cuánta fuerza, porque una inclinación vespertina suave y una de dos horas necesitan arreglos distintos. Leído junto al test de calidad del sueño, dice si el rasgo es la razón de que las noches no funcionen. Leído junto al resultado de una pareja, convierte la discusión sobre quién es difícil en un dibujo de dos relojes, que es mucho más fácil de negociar que una persona. Para las noches en las que el problema no es el reloj sino la cabeza, cómo conseguir una mente tranquila va por otro camino.

La primera señal de que algo funciona no es haberse vuelto madrugador. Es una mañana de martes que resulta meramente desagradable en vez de imposible, y un domingo por la noche sin el nudo.

Sources

Frequently asked questions

¿Se puede convertir una persona nocturna en madrugadora?

En parte, y no a base de fuerza de voluntad. Luz intensa en los primeros minutos después de despertarse, una hora de levantarse fija los siete días y tardes con poca luz mueven el reloj decenas de minutos a lo largo de semanas, a veces una hora. No convierten a un vespertino marcado en alondra. El objetivo realista es un desfase menor, no un cuerpo distinto.

¿Es malo para la salud ser de noche?

El rasgo no. El desajuste sí. Los estudios grandes asocian el desfase social con más peso, peor ánimo y más consumo de estimulantes, y quien tiene horario vespertino y trabaja de tarde no muestra nada de eso. El hallazgo va sobre los horarios, no sobre los cronotipos.

¿A qué hora debería acostarse una persona nocturna?

Cuando el sueño llegue de verdad, siempre que la hora de levantarse no se mueva. Forzar una hora temprana produce una hora de dar vueltas y le enseña a la cama a ser un sitio donde se fracasa. Lo que el reloj interno obedece es el anclaje de la mañana, y la noche va detrás.

¿Por qué pienso mejor de noche?

Porque ahí está el pico de un reloj vespertino, igual que el de una alondra está a las ocho de la mañana. Hay además un hallazgo curioso: los problemas que se resuelven por intuición salen mejor en la franja mala del día, cuando la atención está más suelta. El trabajo analítico va en el pico, el salto creativo quizá no.

¿Una pareja con horarios opuestos funciona mal?

No, pero tiene un problema de agenda que se malinterpreta con facilidad. Un estudio con 91 parejas encontró que el desajuste de cronotipo predecía menor satisfacción de relación en las mujeres de la muestra, sobre todo por el derrumbe del rato compartido de la noche. Las parejas que nombran los dos relojes y protegen una hora de solapamiento suelen perder el rencor sin cambiarle el cuerpo a nadie.

¿El desfase social es lo mismo que dormir poco?

Se solapan y no son lo mismo. El desfase social es un problema de hora: dormir a una hora corporal equivocada aunque las horas sumen. La falta de sueño es un problema de cantidad. Quien es vespertino y madruga suele tener las dos cosas, y por eso dormir de más el domingo parece recuperación y al mismo tiempo retrasa el reloj para el lunes.

¿Sirve de algo cambiar el huso horario de un país?

Los datos disponibles no permiten prometer gran cosa, y conviene decirlo antes que otra cosa. Mover el huso mueve la etiqueta de la hora, y la evidencia sobre qué pasa después con los horarios reales de la gente es limitada y discutida entre especialistas. Lo que sí está medido es el desfase individual y lo que se asocia con él. Un cambio de huso sin un cambio de horarios escolares y laborales es probable que no mueva casi nada.

Míralo en tus propios números

Este artículo, aplicado a tu situación

Luna ha leído la misma investigación — y, si la dejas, tus resultados.

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