Las funciones cognitivas (la pila Ni-Fe-Ti-Se)
De dónde salieron las ocho funciones y su orden, qué se ha comprobado de verdad, y por qué la capa más elaborada del mundo de los tipos es la que menos evidencia tiene debajo.
El sistema MBTI
Pasa un rato en cualquier comunidad de tipos y las cuatro letras dejan de ser lo interesante. Lo que se discute es la pila: ocho funciones cognitivas, cuatro activas en cada tipo, en un orden fijo. El INFJ es Ni-Fe-Ti-Se. El ENTP es Ne-Ti-Fe-Si. La dominante lleva el mando, la auxiliar la sostiene, la terciaria es adolescente y la inferior estalla bajo presión.
Es, con diferencia, lo que mejor aspecto tiene en todo el mundo de los tipos, y es el punto en el que cuatro letras dejan de ser una etiqueta y empiezan a parecer una teoría de la mente.
También es la parte con menos evidencia detrás, y la distancia no es pequeña. Las cuatro letras tienen un apoyo fino y discutido. Las ocho funciones tienen menos. El orden no tiene prácticamente ninguno. Cuando la dinámica de tipos se ha puesto a prueba directamente, las pruebas no la han sostenido, y la defensa publicada del marco consiste sobre todo en que es útil, no en que esté confirmado.
Eso no la deja en nada, y esta entrada no es un argumento para dejar de leer sobre ella. Es un argumento para tener claro qué clase de objeto es: un vocabulario generativo, no una medición.
De dónde salió: dos autores y sesenta años
El segundo añadió justo la parte que hoy se discute.
Jung, 1921. Tipos psicológicos propone dos actitudes —— introversión y extraversión —— y cuatro funciones: pensamiento, sentimiento, sensación e intuición. Combínalas y salen ocho orientaciones. Jung describió una función dominante y una opuesta menos desarrollada, y escribió sobre el inconsciente compensando la unilateralidad de la conciencia. No estaba construyendo un instrumento. Estaba escribiendo psicología observacional desde la consulta, sin datos sistemáticos y sin ninguna intención de producir una clasificación puntuable. La entrada sobre los fundamentos de la teoría junguiana de los tipos desarrolla ese origen.
Myers, 1980. Gifts Differing y el instrumento que hay detrás convierten el esquema de Jung en algo administrable, y le añaden la maquinaria: la letra J/P como indicador de cuál de las funciones se extravierte y, a partir de ahí, una regla que genera un orden completo de cuatro funciones para cada uno de los dieciséis tipos. Las posiciones terciaria e inferior, y todo el aparato que hoy se llama dinámica de tipos, son en buena parte esta capa y no la de Jung.
Todo lo posterior —— las pilas de ocho con funciones sombra, las experiencias de «grip» —— se añadió más tarde todavía, casi siempre por profesionales y comunidades, y con menos conexión aún con nada medido.
Qué se ha comprobado
Menos de lo que su elaboración sugiere, pero no nada, y los resultados apuntan todos hacia el mismo lado.
Las dicotomías no son categóricas. Arnau y colegas aplicaron análisis taxométrico a medidas de preferencias junguianas y encontraron estructura dimensional, no categórica: no hay tipos latentes, hay continuos. Eso derriba la pila antes de que empiece, porque la pila asigna un orden de funciones por tipo, y los tipos no son discretos. El problema del punto de corte explica qué le hace eso a cualquier regla indexada por tipo.
La dinámica de tipos no rinde mejor que las letras. Reynierse revisó el marco a lo largo de una serie de estudios y sostuvo que falla en sus propios términos: las predicciones que distinguen la dinámica de tipos de una lectura simplemente aditiva de las cuatro preferencias no se sostienen, y allí donde ambas predicen cosas distintas, a la simple le va al menos igual de bien. Su resumen —— que la dinámica de tipos es un «error de categoría» —— es brusco, y viene de dentro de la literatura de tipos, no de un crítico hostil.
Las interacciones no aparecen. La afirmación propia de la pila es que las funciones se combinan de forma no aditiva: se supone que el Ni de un INFJ se comporta distinto del Ni de un INTJ por lo que tiene al lado. Eso es una interacción comprobable, y es el tipo de efecto que aparece con claridad cuando existe. No ha aparecido.
El orden no tiene medición independiente. No hay ningún instrumento validado que lea tu orden de funciones en tus respuestas. Todo test que informa de una pila la deriva de tus cuatro letras con la regla de Myers. De modo que un «test de funciones» no es una segunda medición que coincide con la primera: es la primera medición dicha otra vez.
La revisión de Pittenger llega al mismo sitio desde la psicometría: los problemas del instrumento están en las dicotomías, y montar una superestructura dinámica encima de dicotomías inestables no estabiliza nada.
En español la pila llega por un tercer camino
Esta parte no está en la versión inglesa porque allí no ocurre igual, y cambia lo que significa el vocabulario que estás leyendo.
Casi nadie que use funciones en español las ha recibido de un instrumento que las produzca. El sitio donde el lector hispanohablante consigue sus cuatro letras es, mayoritariamente, 16Personalities, que tiene web completa en castellano y que puntúa un modelo propio de rasgos con los cinco grandes debajo. Ese modelo no emite ninguna pila de funciones y no pretende hacerlo. El contenido de funciones que la persona encuentra después —— blogs, hilos, vídeos, tablas de las dieciséis pilas —— es, en su inmensa mayoría, traducción de material inglés que a su vez deriva de la regla de Myers.
Así que la cadena en español tiene un eslabón más que en inglés: de un instrumento de rasgos, a un código de cuatro letras, a una regla de 1980 aplicada por terceros, a una traducción. La frase «soy INFJ, tengo Ni dominante» no ha pasado por ninguna medición en ningún punto de ese recorrido. La versión inglesa de esta entrada dice que la pila es la primera medición repetida; en español ni siquiera viene del mismo sitio que la primera medición. Qué tests existen de verdad en castellano y cuáles no está comprobado sitio por sitio en la comparativa de tests gratuitos.
Y el término presta prestigio de otro campo. En español, «funciones cognitivas» es antes que nada vocabulario de neuropsicología: memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas, deterioro cognitivo. Es lo que se explora en una consulta de neurología. Cuando la misma expresión nombra el orden Ni-Fe-Ti-Se, arrastra la seriedad clínica del otro uso sin haberla ganado. En japonés esa colisión se resolvió con un término distinto para cada cosa; en español se tomó el calco del inglés y las dos acepciones comparten página de resultados.
La traducción además torció una de las cuatro funciones. Jung nombra Fühlen, que en castellano se traduce como sentimiento, y en español corriente «sentimiento» significa emoción y poco más. Pero la función que Jung describe es una función de juicio: valorar, decidir qué importa, poner las cosas en un orden de valor. De ahí que «tener Fe alto» se lea en español como «ser una persona emocional», que es literalmente otra afirmación —— tan otra que hay gente evitando la letra F en un test porque no quiere que la llamen sentimental. El inglés tiene el mismo roce con feeling, y lo tiene más flojo, porque en inglés esa palabra abarca también el sentido de criterio. Aquí no.
De paso, el vocabulario español de la pila trae su propio vicio: «tengo el Te muy poco desarrollado», «soy malísimo con el Se». Función suena a rendimiento, y el planteamiento original era de orientación —— hacia dónde miras ——, no de cuánto vales haciéndolo.
Por qué sobrevive de todos modos
Merece tomárselo en serio, porque «persiste a pesar de la evidencia» es una explicación incompleta y un poco perezosa.
Es generativa. La pila devuelve muchísimo vocabulario a cambio de una entrada mínima. Cuatro letras se convierten en cuatro funciones, ocho si cuentas la sombra, cada una con su nombre, su sabor y su historia sobre cuándo asoma. Eso es un idioma rico para hablar de uno mismo, y la riqueza es útil de verdad aunque lo de debajo no esté confirmado.
Explica la variación dentro de un tipo. Dos INFJ no se parecen, y la pila ofrece una explicación: distinto desarrollo, distinta madurez de cada función. Cualquier marco capaz de explicar por qué dos miembros de una categoría difieren va a sentirse más certero que uno que no puede —— que es exactamente la propiedad que lo hace difícil de falsar.
Nombra experiencias reales. La descripción de la función inferior —— la persona competente y reflexiva que bajo estrés sostenido se vuelve impulsiva, o se fija en el cuerpo, o se obsesiona con un detalle —— es reconocible. La gente sí tiene una forma característica de descomponerse, y a menudo es la contraria a su modo habitual. Esa observación es de Jung, es anterior a cualquier instrumento, y no necesita que la regla del orden sea cierta.
Y la infalsabilidad se parece mucho al poder explicativo. Si la teoría cubre tanto tu conducta típica (la dominante) como tu conducta atípica (la inferior, en «grip»), entonces nada de lo que hagas puede contar en su contra. Eso se siente como una teoría que lo explica todo. Es la firma de una que no predice nada, y es el mecanismo que describe el efecto Forer: la frase que no podía haber salido falsa no te está informando de nada.
Cómo usarla sin que te use
Una posición defendible, si el marco te gusta, se parece bastante a esto.
Trátala como vocabulario, no como diagnóstico. «Por defecto tiro de lógica interna y se me da mal leer una sala en tiempo real» es una frase útil. «Mi Ti es dominante y mi Fe terciaria» es la misma frase con un mecanismo no ganado enganchado detrás. La primera se puede contrastar con tu semana. La segunda no.
No la uses para decidir sobre otras personas. Una contratación, un emparejamiento o la composición de un equipo hechos sobre una pila de funciones se apoyan en una capa que no tiene ninguna medición validada debajo. Si quieres algo con evidencia predictiva sobre resultados laborales, las puntuaciones de rasgo de los cinco grandes la tienen y la pila no.
Desconfía del ajuste retrospectivo. El uso más frecuente de la pila es explicar algo después de que haya pasado. Eso lo hace cualquier marco. La prueba de una teoría es una predicción hecha antes, y a esta casi nunca se la pone en situación de hacer ninguna.
Y no dejes que la pila se vuelva una esencia. «Es que mi inferior es Se» dicho para cerrar una conversación es una etiqueta haciendo el trabajo de un motivo, que es el modo de fallo que describe el esencialismo psicológico y cuesta bastante más caro que equivocarse de tipo.
Conviene saber qué te dan y qué no te dan nuestros tests. El test de dieciséis tipos informa de cuatro dimensiones y un código. No informa de una pila de funciones, y eso es deliberado, no una carencia que pensemos corregir: publicar una pila sería presentar una etiqueta derivada como si fuera una segunda lectura independiente. El test del arquetipo de sombra usa lenguaje junguiano para la autorreflexión y tampoco es una medición del orden de funciones; es una invitación a pensar, y lo dice.
Si lo que te atrajo de la pila fue la sensación de que cuatro letras son demasiado bastas para describirte, ese instinto es correcto, y los marcos de tipos es la entrada sobre qué hacer con él. La respuesta suele ser más resolución, no más superestructura.
fuentes
- · Jung, C. G. (1971). Psychological Types (Collected Works, Vol. 6; original work published 1921). Princeton University Press.
- · Myers, I. B. (1980). Gifts Differing: Understanding Personality Type. Consulting Psychologists Press.
- · Reynierse, J. H. (2009). The case against type dynamics. Journal of Psychological Type, 69(1), 1–24.
- · Arnau, R. C., Green, B. A., Rosen, D. H., Gleaves, D. H., Melancon, J. G. (2003). Are Jungian preferences really categorical? An empirical investigation using taxometric analysis. Personality and Individual Differences, 34(2), 233–251.
- · Pittenger, D. J. (2005). Cautionary comments regarding the Myers-Briggs Type Indicator. Consulting Psychology Journal: Practice and Research, 57(3), 210–221.
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