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El esencialismo psicológico

La creencia de que un tipo de personalidad nombra una esencia oculta y fija. Es una creencia medible, predice consecuencias concretas, y es lo que convierte un resultado inofensivo en un techo.

Ciencia de la personalidad

Dos personas sacan el mismo resultado en el mismo test. Una lo lee como una descripción de cómo se ha estado comportando últimamente. La otra lo lee como el descubrimiento de lo que es.

La segunda lectura es el esencialismo psicológico: la creencia de que una categoría nombra una esencia interna, oculta y fija, y que los rasgos visibles son expresiones de superficie de esa esencia. Es el modo en que casi todo el mundo piensa intuitivamente sobre las clases biológicas —— un tigre es un tigre por algo que tiene dentro —— y se traslada con mucha facilidad a las categorías de personalidad, donde está bastante menos justificado.

Esta distinción importa más que cualquier cosa del test. Casi todo el daño que se atribuye a tipificar la personalidad resulta, al mirarlo de cerca, pertenecer a esta creencia y no a la medición. El resultado no es el problema. Tratar el resultado como una esencia sí.

Y no es una postura filosófica vaga. Haslam y colegas construyeron una escala para medirla, encontraron que tiene una estructura fiable y mostraron que predice cosas —— lo cual significa que se puede medir, y significa que puede estar equivocada.

En español la decisión está en la gramática: ser o estar

Aquí el castellano hace algo que el inglés no puede hacer, y conviene empezar por ahí porque cambia toda la página.

En inglés, I am anxious es una sola frase. En español hay que elegir: «soy ansioso» o «estoy ansioso». Soy nervioso o estoy nervioso. Soy desordenada o estoy desordenada. La lengua te obliga, cada vez, a decir si estás nombrando una propiedad de la persona o un estado del momento. Es exactamente la distinción de la que trata esta entrada, y en español no se puede esquivar: hay que pronunciarse.

Que eso tiene consecuencias no es una intuición de aficionado. Heyman y Diesendruck se lo preguntaron a niños bilingües y encontraron que la elección entre ser y estar cambiaba lo que creían sobre la estabilidad de la característica descrita: la misma conducta, presentada con ser, se juzgaba más duradera que presentada con estar. El efecto aparecía a partir de los siete u ocho años. Dicho de otro modo: la gramática que este idioma te obliga a usar está empujando, en cada frase, hacia un lado o hacia el otro de la creencia.

Ahora mira cómo está escrito cualquier resultado de test de personalidad en castellano. «Eres INFJ.» «Eres un Arquitecto.» «Eres del tipo Tres.» Ser, siempre ser. Ninguna web te devuelve «estás puntuando alto en introversión este mes», que sería la frase honesta y que en español suena rara justamente porque la costumbre es la otra. La traducción heredó el you are inglés sin tener que decidir nada, y al aterrizar en español eligió, por defecto, la esencia.

El idioma trae además su propia colección de sentencias. «Genio y figura hasta la sepultura» es la tesis esencialista entera en seis palabras, con autoridad de refrán. «La cabra siempre tira al monte» dice que la conducta vuelve a su naturaleza y que esperar otra cosa es ingenuo. No son adornos: son argumentos prefabricados que están disponibles en una discusión, y que el lector inglés no tiene tan a mano.

Y de ahí sale la frase que hace el daño cotidiano: «es que yo soy así». Es un cierre de conversación. Convierte una elección en un dato de la naturaleza, y un dato de la naturaleza no obliga a nadie a nada. La versión con etiqueta —— «es que soy PAS», «es que soy Ocho», «es que soy muy Fi» —— es la misma operación con una palabra técnica delante, y la entrada sobre la alta sensibilidad describe cómo se instala.

De qué está hecha la creencia

El pensamiento esencialista sobre una categoría de personalidad agrupa varias afirmaciones que en principio podrían sostenerse por separado. Quien sostiene una suele sostener el resto.

Que es discreta. O eres de este tipo o no lo eres; no hay término medio. El problema del punto de corte trata de por qué esto es falso en casi todos los casos: las distribuciones no tienen huecos donde poner la raya.

Que es inmutable. La esencia no cambia. El metaanálisis de Roberts y colegas sobre cambio de nivel medio encontró lo contrario: los rasgos se desplazan sistemáticamente a lo largo de la vida, con la responsabilidad y la amabilidad subiendo y el neuroticismo bajando hasta bien entrada la madurez. Ni rápido ni ilimitado, pero constante.

Que es informativa. Conocer la categoría te dice muchísimo del individuo. En la práctica, la variación dentro de un tipo de personalidad es mucho mayor que la diferencia entre tipos, que es la razón de que dos personas con el mismo código no se parezcan en nada.

Que tiene base biológica. La esencia está en los genes o en el cerebro. La personalidad es heredable en un grado sustancial, lo cual es cierto y se usa mal a menudo: la heredabilidad es un estadístico poblacional sobre varianza, no una afirmación de que los rasgos de nadie en concreto estén fijados. El ambiente hace al menos tanto trabajo, y las estimaciones para rasgos de personalidad dejan aproximadamente la mitad de la varianza a todo lo que no se hereda.

Que explica la conducta. Esta es la que más daño hace en la vida diaria, y es circular: el tipo se dedujo de la conducta, así que no puede después explicarla.

Qué predice

La investigación sobre creencias esencialistas no trata de tests de personalidad en concreto, lo que la hace más útil y no menos: los efectos aparecen allí donde aparece la creencia.

Más estereotipos. Bastian y Haslam encontraron que quien puntúa más alto en creencias esencialistas suscribe estereotipos con más fuerza y los aplica antes a individuos concretos. Si una categoría tiene esencia, un miembro de la categoría tiene la esencia, y una excepción es un enigma en vez de una observación corriente.

Menos esfuerzo después de un fracaso. Aquí está el punto de contacto con la mentalidad de crecimiento, que es esencialismo aplicado específicamente a la capacidad. Un tropiezo leído como prueba sobre una esencia fija justifica parar. Los efectos medidos son modestos, y se concentran justo en quienes ya lo estaban pasando mal.

Confirmación conductual. La demostración clásica de Snyder y Swann: cuando una persona espera que otra sea hostil, se comporta de un modo que provoca hostilidad, y las dos se van con la expectativa confirmada. Aplícalo a la etiqueta de tipo que una pareja comparte y funciona en los dos sentidos —— tratas a la otra persona como el tipo, responde, y los dos citáis la prueba.

Rendimiento bajo una etiqueta activada. El trabajo de Steele y Aronson sobre amenaza del estereotipo se hizo con estudiantes afroamericanos en universidades estadounidenses, trata de identidades socialmente estigmatizadas y no de tipos de test, y el tamaño del efecto lleva años discutiéndose. Lo trasladable es el mecanismo, no la cifra: que una etiqueta activada justo antes de una tarea cambia el rendimiento en esa tarea es lo bastante robusto como para tenerlo en cuenta cuando anuncias tu tipo antes de hacer algo.

Opciones descartadas. La menos estudiada y la más frecuente. Gente que deja de intentar cosas alegando un código: no presentarse, no hablar, no ir. No hace falta ningún estudio para ver que el razonamiento es malo.

Por qué atrae

El esencialismo no es estupidez. Es la opción por defecto, y hay razones para que resulte cómodo.

Resuelve una incoherencia. Te comportas distinto en el trabajo, en casa y con los amigos de siempre, y eso confunde de verdad. Un tipo dice que la variación es superficie y que el tú real está debajo. Eso alivia.

Absuelve. «Es que yo soy muy de sentir» cierra una conversación sobre cómo cayó algo. Una esencia convierte una elección en un hecho de la naturaleza, y un hecho de la naturaleza no viene con obligaciones.

Une. Las comunidades de tipos son comunidades reales. Las esencias compartidas hacen grupo, y el grupo muchas veces es bueno. El coste es un incentivo permanente a resistirse a cualquier evidencia de que la categoría es un continuo.

Y llega en el momento justo. La gente hace estos tests en transiciones —— trabajo nuevo, ruptura, el final de algo ——, cuando la pregunta «qué soy» está viva y una respuesta se agradece. Una descripción se encuentra con una persona que quiere una identidad, y el efecto Forer hace el resto.

La lectura no esencialista

El mismo resultado, sostenido de otra manera. Nada de esto exige abandonar el marco que te guste.

Dilo con estar, con conducta y con fecha. No «soy introvertida», sino «este par de años he necesitado más tiempo de recuperación después de ver gente que la mayoría de quienes conozco». Más larga, comprobable, y verdadera de un modo en que la primera no lo es —— y si esa es la pregunta de verdad, la batería social trata del mecanismo. La regla rápida en castellano es la que te da el propio idioma: si la frase admite estar, no la digas con ser.

Quédate con el número. Un porcentaje conserva el grado; un nombre lo tira, y ese es el argumento práctico para leer un resultado de los cinco grandes en lugar de un código de tipo cuando lo que quieres es pensar sobre ti y no describirte ante alguien. Quien está en el percentil 53 y quien está en el 92 reciben el mismo sustantivo, y el sustantivo es de lo que agarra el esencialismo. Es también el error concreto que señala la entrada de la mentalidad de crecimiento: tratar una puntuación como si nombrara una clase de persona.

Vigila la palabra «porque». En cuanto un tipo aparece como causa —— porque soy INFJ, porque soy un Dos ——, una descripción ha sido ascendida a explicación sin que se haya añadido nada. Fíjate en el momento y pregúntate cuál era el motivo de verdad. Suele haberlo y suele ser más concreto.

Cuenta con la deriva. Si repites el test de dieciséis tipos o el test de eneagrama dentro de tres años y el resultado se ha movido, la respuesta correcta es interés, no una búsqueda de cuál de las dos lecturas era la verdadera. Parte del movimiento será error de medida y parte serás tú.

Y suelta también a los demás. La versión más cara de esta creencia no es la que sostienes sobre ti. Es la que sostienes sobre una pareja, un compañero de trabajo o un hijo, que a partir de ahí tiene que vivir dentro de una categoría que le asignaste tú y que sigue aportando pruebas a favor, porque eso es lo que hace la gente.

fuentes

  • · Haslam, N., Bastian, B., Bissett, M. (2004). Essentialist beliefs about personality and their implications. Personality and Social Psychology Bulletin, 30(12), 1661–1673.
  • · Bastian, B., Haslam, N. (2006). Psychological essentialism and stereotype endorsement. Journal of Experimental Social Psychology, 42(2), 228–235.
  • · Snyder, M., Swann, W. B. (1978). Behavioral confirmation in social interaction: From social perception to social reality. Journal of Experimental Social Psychology, 14(2), 148–162.
  • · Steele, C. M., Aronson, J. (1995). Stereotype threat and the intellectual test performance of African Americans. Journal of Personality and Social Psychology, 69(5), 797–811.
  • · Roberts, B. W., Walton, K. E., Viechtbauer, W. (2006). Patterns of mean-level change in personality traits across the life course: A meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Bulletin, 132(1), 1–25.
  • · Heyman, G. D., Diesendruck, G. (2002). The Spanish ser/estar distinction in bilingual children's reasoning about human psychological characteristics. Developmental Psychology, 38(3), 407–417.

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