La mentalidad de crecimiento
Qué midió Dweck exactamente, qué pasó cuando el efecto se puso a prueba a gran escala —— incluida una vez en el Perú ——, y por qué un test de mentalidad de crecimiento no puede contestar lo que la gente hace el test para averiguar.
Ciencia de la personalidad
La mentalidad de crecimiento es la creencia de que la capacidad es algo que se construye. La mentalidad fija es la creencia de que la capacidad es algo que se tiene. Carol Dweck nombró el par en los años noventa, el libro de 2006 vendió millones y la distinción se enseña hoy en formación del profesorado, se imprime en carteles de sala de profesores y aparece en entrevistas de trabajo.
Después el efecto se puso a prueba a gran escala, varias veces, por gente que quería saber y no confirmar. Sobrevivió. Y volvió mucho más pequeño que el cartel —— lo bastante pequeño como para que casi nada de lo que se le atribuye en un curso de formación esté respaldado por el estudio que ese curso cita.
La posición honesta no es «se desmontó» y desde luego no es «cree más en ti». Es más estrecha y más útil que las dos: una mentalidad es una creencia sobre un ámbito concreto, se puede medir, se mueve, predice poco, y la intervención construida encima ayuda a un grupo concreto de personas en una cantidad concreta y pequeña.
Esta es la página que conviene leer antes o después de nuestro test de mentalidad de crecimiento, porque lo que ese test puede y no puede decirte se deduce entero de los párrafos de abajo.
Qué se midió exactamente
La escala original es corta y directa. Pregunta si estás de acuerdo con frases del tipo tienes una cierta cantidad de inteligencia y no puedes cambiarla realmente. Estar de acuerdo es mentalidad fija; no estarlo es mentalidad de crecimiento. Ese es el instrumento entero.
De ahí se siguen dos cosas y las dos se pierden por el camino.
Mide una creencia, no una capacidad. Una puntuación de mentalidad de crecimiento no dice nada sobre lo rápido que aprendes. Dice lo que piensas sobre lo rápido que aprendes. Son dos cantidades distintas y solo una está en el cuestionario.
Es específica de un ámbito. Blackwell y colegas midieron creencias sobre la inteligencia, en adolescentes, durante una transición escolar. Una persona puede tener una mentalidad de crecimiento sobre las matemáticas y una rígidamente fija sobre su propio carácter, su voz al cantar o su capacidad de llegar puntual. Tratar la puntuación como una dimensión general de personalidad —— como una clase de persona —— es la lectura equivocada más frecuente de toda esta literatura, y es exactamente el error que describe el esencialismo psicológico.
Qué pasó en las replicaciones
Esta es la parte que una página que enlaza un test tiene la tentación de saltarse.
La correlación es pequeña. Sisk y colegas metaanalizaron 273 estudios con más de 365.000 estudiantes y encontraron que la asociación media entre mentalidad y rendimiento académico era de alrededor de r = 0,10. Eso es una relación real y es una relación débil: la mentalidad da cuenta de aproximadamente el uno por ciento de la varianza en rendimiento. Para comparar, las notas previas predicen las notas posteriores varias veces mejor.
La intervención funciona, en un subgrupo, un poco. El National Study of Learning Mindsets asignó al azar a más de 12.000 estudiantes de noveno curso de 65 institutos estadounidenses a un ejercicio breve de mentalidad de crecimiento en línea. Yeager y colegas no encontraron efecto detectable en los estudiantes de rendimiento alto y sí uno pequeño en los de rendimiento bajo —— del orden de una décima de punto de nota media, concentrado en centros cuyas normas de grupo apoyaban el mensaje. El resultado aguantó. Y era, según el encuadre de los propios autores, una intervención barata con un efecto modesto y focalizado, no una transformación.
Los promedios sobre todos los estudios están cerca de cero. El metaanálisis de Macnamara y Burgoyne de 2023 sobre intervenciones de mentalidad encontró que el efecto global sobre el rendimiento era muy pequeño y no distinguible de cero de forma fiable una vez tenidos en cuenta la calidad del estudio, el sesgo de publicación y el preregistro, con las señales más claras otra vez en muestras desfavorecidas y de bajo rendimiento.
O sea: el hallazgo se estrechó. No desapareció. Lo que desapareció es la versión en la que un cartel en la pared cambia la trayectoria de un estudiante corriente.
El ensayo peruano, que es el que te toca de cerca
Casi todo lo anterior se hizo en inglés, en Estados Unidos y en el Reino Unido. Hay una excepción grande y es hispanohablante, y por eso merece un apartado propio en esta versión.
«¡Expande tu Mente!» fue una sesión escolar de noventa minutos aplicada a estudiantes que empezaban secundaria en escuelas públicas urbanas del Perú, con la idea sencilla de instalar la noción de que la inteligencia es maleable. Outes-Leon, Sánchez y Vakis la evaluaron con asignación aleatoria por centro y publicaron los resultados como documento de trabajo del Banco Mundial en 2020.
Lo que encontraron encaja con el patrón de arriba en vez de contradecirlo. Una mejora pequeña en matemáticas y en expectativas educativas en el conjunto, y un efecto mayor y sostenido entre los estudiantes de fuera de la capital. El coste fue de alrededor de veinte céntimos de dólar por alumno, lo que hace que incluso un efecto pequeño salga rentable como política pública —— que es una afirmación sobre presupuestos, no sobre personas.
Hay que leerlo con cuidado en las dos direcciones. Por un lado, es evidencia de que esto no es un artefacto del sistema escolar estadounidense: la intervención se aplicó en español, con material escrito en español, y funcionó algo. Por otro, el efecto vuelve a concentrarse donde se partía de menos, que es la misma frontera que marcaron Yeager y Macnamara. La lectura correcta no es «también funciona aquí», es «también funciona aquí, en el mismo sitio y en la misma medida».
Conviene además notar por dónde llegó el concepto al español: sobre todo por formación del profesorado, muchas veces en el mismo paquete que las inteligencias múltiples y la educación emocional. Son tres ideas de la misma ola con bases empíricas muy distintas entre sí, y haber llegado juntas es la razón de que se defiendan y se ataquen en bloque. Que tres ideas compartan curso no las hace compartir evidencia.
Por qué el test no puede hacer lo que quieres que haga
La gente hace un test de mentalidad de crecimiento para averiguar si es de las personas que pueden cambiar. El instrumento no puede contestar eso, por tres razones que vale la pena decir claramente en una página que enlaza uno.
Los ítems son transparentes. Casi nadie lee no puedes cambiar realmente lo inteligente que eres y no ve cuál es la respuesta aprobada. Eso hace la escala insólitamente fácil de contestar como la persona que te gustaría ser, que es el problema general que cubre los estilos de respuesta en una forma especialmente pura. Las puntuaciones suben con los años a medida que la idea se hace más conocida, lo cual es una propiedad de la cultura y no de las personas.
La mentalidad declarada y la conducta ante la dificultad se separan. Decir que la capacidad es maleable es barato. La conducta de la que va la teoría —— seguir con un problema después del primer fallo, elegir la tarea difícil, pedir la corrección que no te va a gustar —— no es lo que el cuestionario muestrea. Lo que muestrea es tu adhesión a un lema.
Un número solo esconde el ámbito. Una puntuación intermedia global puede significar creencias moderadas en todas partes, o una mentalidad de crecimiento sobre el trabajo y una fija sobre las relaciones. La segunda es mucho más frecuente y mucho más accionable, y un promedio la borra.
Nuestro propio test de mentalidad de crecimiento tiene las mismas limitaciones que cualquier otro, incluido el problema de la transparencia, y hay que decirlo en la página que te manda a él. Para lo que sí sirve de verdad es para la pregunta del ámbito: qué partes de tu vida narras como fijas. Lee las puntuaciones por sección, no el titular.
Qué queda, y qué hacer con ello
Tres cosas sobreviven intactas al encogimiento.
Las creencias fijas son reales y son locales. La frase con la que la gente vive de verdad casi nunca es «la inteligencia es fija». Es «es que no soy de números», «es que soy malísima para el conflicto», «yo nunca he sabido dormir». Cada una es una afirmación de mentalidad fija sobre un ámbito concreto, cada una es comprobable, y la mayoría no se ha comprobado nunca.
Elogiar el proceso funciona mejor que elogiar el rasgo. Esta parte de la literatura es más antigua y más sólida que los estudios de intervención. Decirle a un niño que es listo y decirle que ha trabajado el problema con cuidado producen respuestas medibles distintas ante el siguiente fallo. Lo mismo vale en una evaluación de desempeño.
La intervención es focalizada, no universal. El efecto se concentra en quien está teniendo dificultades y cree que la dificultad es prueba de un techo. Si ese no es tu caso, el ejercicio de mentalidad no va a hacer gran cosa, y una página que insinúe lo contrario está vendiendo.
Casi todas esas frases van sobre el trabajo, que es donde la pregunta del ámbito se vuelve concreta: los resultados de estilo de trabajo y de valores profesionales son mejor sitio para encontrar la creencia concreta que una puntuación de mentalidad, porque preguntan qué haces y qué quieres en vez de qué piensas sobre el cambio en general.
El movimiento útil no es hacer un test y adoptar una etiqueta. Es escoger una frase de las que dices sobre ti que empiece por es que yo no —— y tratarla, durante cuatro semanas, como una hipótesis en vez de como una descripción. Ese es el mecanismo entero, y no requiere estar de acuerdo con ningún cuestionario. Si la frase que escogiste resulta que va de esfuerzo que se ha evaporado y no de capacidad, la página que toca es el burnout y no esta.
fuentes
- · Dweck, C. S. (2006). Mindset: The New Psychology of Success. Random House.
- · Blackwell, L. S., Trzesniewski, K. H., Dweck, C. S. (2007). Implicit theories of intelligence predict achievement across an adolescent transition: A longitudinal study and an intervention. Child Development, 78(1), 246–263.
- · Sisk, V. F., Burgoyne, A. P., Sun, J., Butler, J. L., Macnamara, B. N. (2018). To what extent and under which circumstances are growth mind-sets important to academic achievement? Two meta-analyses. Psychological Science, 29(4), 549–571.
- · Yeager, D. S., et al. (2019). A national experiment reveals where a growth mindset improves achievement. Nature, 573, 364–369.
- · Macnamara, B. N., Burgoyne, A. P. (2023). Do growth mindset interventions impact students' academic achievement? A systematic review and meta-analysis with recommendations for best practices. Psychological Bulletin, 149(3–4), 133–173.
- · Outes-Leon, I., Sánchez, A., Vakis, R. (2020). The Power of Believing You Can Get Smarter: The Impact of a Growth-Mindset Intervention on Academic Achievement in Peru. Policy Research Working Paper 9141. World Bank.
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