Alexitimia: no sé lo que siento
Tener sentimientos que no puedes nombrar: qué es la alexitimia, por qué es una dimensión y no un diagnóstico, cómo aparece en forma de síntomas físicos y por qué se confunde tanto con frialdad.
Ciencia del bienestar
Alexitimia significa, literalmente, «sin palabras para los afectos». El psiquiatra Peter Sifneos acuñó el término en 1973 para pacientes capaces de describir sus circunstancias con un detalle interminable y absolutamente incapaces de describir su estado interior. Cuando se les preguntaba cómo se sentían, contestaban lo que habían hecho.
La mala lectura habitual es que se trata de personas sin emociones. No lo son. Todos los estudios que lo han medido encuentran la fisiología intacta: el pulso sube, el sueño se va, la mandíbula sigue apretada. Lo que falta es la capa de arriba —— identificar cuál es la emoción, distinguirla de una sensación del cuerpo y ponerla en un idioma que otra persona pueda recibir.
Cómo se ve
Alguien te pregunta qué te pasa y la respuesta honesta es «no lo sé». No es una escapatoria. La información no está disponible.
Sabes que estás algo —— inquieto, pesado, acelerado, raro. Si te hacen elegir entre ansioso y enfadado, eliges el que suena más plausible, como si adivinaras una pregunta sobre otra persona. Los sentimientos llegan primero como sucesos físicos: el estómago, el pecho, el dolor de cabeza que empieza a las cuatro de la tarde los días que, mirados después, resultan haber sido malos.
Las conversaciones sobre sentimientos cansan más que asustan —— y esa diferencia con la ansiedad social merece señalarse, porque aquí no hay temor previo, solo un campo vacío donde debería estar la respuesta. Tu pareja dice que eres difícil de leer. Tú dices que estás bien, lo dices en serio, y a veces tienes razón.
Y la vida interior está orientada hacia fuera: piensas en hechos, planes y detalles, no en estados. En clínica lo llaman pensamiento orientado a lo externo, y es lo tercero por lo que pregunta la escala estándar.
Qué estableció la investigación
Es una dimensión, no un diagnóstico. Es lo más importante de esta página. La Escala de Alexitimia de Toronto —— los veinte ítems de Bagby, Parker y Taylor, el instrumento que hay detrás de casi toda la literatura, con adaptación española publicada por Martínez-Sánchez en 1996 —— devuelve una puntuación, no una categoría. Todo el mundo está en algún punto de ella. No existe ninguna versión de esta entrada en la que «tengas» alexitimia como se tiene una muñeca rota, y quien te ofrezca diagnosticarla desde un cuestionario te está vendiendo algo. Que el instrumento esté adaptado al español mejora la traducción, no la lógica.
Tiene tres componentes. Dificultad para identificar los sentimientos; dificultad para describirlos; y un estilo de pensamiento orientado a lo externo. Son separables. Hay bastante gente capaz de nombrar un estado con precisión y de quedarse sin idioma en cuanto tiene que decírselo en voz alta a alguien que le importa.
Viaja con otras cosas sin ser ninguna de ellas. El libro de Taylor, Bagby y Parker reúne la evidencia de que las puntuaciones altas son más frecuentes junto a depresión, trastornos alimentarios, dolor crónico y cuadros psicosomáticos. El metaanálisis de Kinnaird y colegas encontró tasas elevadas en muestras autistas —— alrededor de la mitad, frente a en torno a una décima parte en población general —— y encontró también que no es un rasgo del autismo como tal, puesto que la otra mitad puntuaba en el rango típico. Coincidir no es ser lo mismo, y esa frase trabaja mucho en un campo donde las dos cosas se colapsan constantemente.
El cuerpo informa primero. Sifneos llegó al término desde la medicina psicosomática, y ese origen sigue explicando el cuadro clínico mejor que nada posterior: cuando el afecto no tiene salida hacia el lenguaje, conserva la que ya tenía, que es física. En español esa vía es además la puerta habitual de entrada al sistema sanitario, y está descrita en la entrada sobre cribado de ansiedad: «me duele el estómago desde hace cuatro meses y no me encuentran nada» no es un rodeo, es el modo en que esto suele llegar a una consulta.
Por qué en español esto se lee como un defecto de carácter
Aquí hay dos cosas del idioma y una de la cultura, y las tres empujan en la misma dirección.
«Sentir» significa dos cosas a la vez. En español el mismo verbo cubre la sensación física y la emoción: siento frío y siento miedo. De modo que «¿qué sientes?» es una pregunta literalmente ambigua, y responder «no sé» puede ser una respuesta exacta y no una evasiva. El inglés reparte eso con menos roce entre feel y feeling. Aquí no, y una persona con dificultad de identificación tiene delante una pregunta que ni siquiera está bien planteada.
La expresividad forma parte de cómo se describe la propia cultura. En español, y todavía más en América Latina, ser expresivo no es un rasgo entre otros: es parte del retrato que la gente hace de su propio país —— nos abrazamos, nos tocamos al hablar, hablamos alto. Quien no lo hace no recibe una etiqueta neutra. Recibe un juicio: seco, borde, frío, amargado, soberbio. En inglés, la reserva emocional tiene sitios donde pasa por virtud; aquí casi no los tiene. El efecto práctico es que una dimensión medible llega al lector ya convertida en carácter, y en carácter malo.
Y hay una tercera capa que viene de cómo se cuenta esto en los medios en español: la alexitimia aparece con frecuencia empaquetada como el trastorno de los hombres que no saben querer, dentro de artículos sobre pareja. Eso hace dos daños a la vez. Convierte una dimensión en una acusación, y convierte a la persona que la tiene en el problema de otra. Ni es un trastorno ni es de los hombres ni tiene que ver con querer; es una dificultad de acceso y de vocabulario que se reparte por toda la población.
Pero el mismo idioma que aprieta por un lado regala algo por el otro, y es la parte útil de esta página. El español tiene un repertorio somático de la emoción mucho más denso que su repertorio de nombres de emociones. Un nudo en el estómago. El alma a los pies. El corazón en un puño. El estómago cerrado. Un vuelco. Un peso en el pecho. Son expresiones corrientes, las usa cualquiera sin pensar, y todas describen exactamente lo que sí está disponible cuando el nombre de la emoción no lo está. De modo que el consejo principal de esta entrada —— empieza por el cuerpo —— aquí no es un rodeo ni una técnica: es la vía que el idioma ya tenía hecha.
Con qué se confunde
Con frialdad. Es el error más caro y suele cometerlo una pareja. «Nunca me dices lo que sientes» y «tú no sientes nada» son dos acusaciones distintas, y la segunda le cae encima a alguien que puede estar sintiendo mucho y sin salida. La entrada sobre necesidades emocionales es el marco mejor para esa conversación: lo que está sin cubrir es una necesidad de contacto, y el arreglo no es más presión para que articule.
Con embotamiento. La anestesia emocional es un aplanamiento: baja el volumen, muchas veces después de una temporada aguantando. La alexitimia no es un problema de volumen. La señal está a plena potencia y no se descodifica.
Con no querer. Quien puntúa alto en alexitimia a menudo quiere intensamente y lo demuestra en logística: arregla cosas, aparece, conduce cuatro horas. Eso es afecto dicho en el único idioma disponible, y en español hay una frase hecha para ello —— obras son amores —— que describe bien el fenómeno y que también sirve de coartada para no aprender nunca el otro idioma.
Con un tipo de personalidad. No es un rasgo de los cinco grandes ni un resultado de test. La entrada sobre los cinco grandes explica qué contiene y qué no el modelo de rasgos, y la de inteligencia emocional explica por qué esto tampoco es «tener poca».
Qué ayuda
La parte alentadora de la literatura es que el extremo de habilidad se entrena, aunque el extremo de rasgo sea estable.
- Empieza por el cuerpo y no por el sentimiento. «Pecho apretado, mandíbula tensa, desde la reunión» es una respuesta donde «ansioso» no lo es. Además es un dato real, y es donde la emoción está de verdad. El idioma ya te da las frases.
- Usa una lista. Leer un vocabulario escrito de palabras de sentimiento y elegir la más cercana no es hacer trampa: es exactamente como funciona el reconocimiento cuando falla el recuerdo.
- Sube la resolución despacio. La granularidad emocional es la entrada compañera —— nombrar estados con precisión es lo más práctico de toda esta área, y empieza en un listón mucho más bajo del que la gente supone.
- Compra tiempo en las conversaciones. «Todavía no lo sé, mañana te contesto» es una frase completa y protege una relación mucho mejor que una respuesta adivinada.
El test de estilo de comunicación lee cómo entregas lo que sí tienes, y el Moody Test registra el estado a lo largo de un día, que suele informar más que hacerte una pregunta directa que no puedes contestar.
El límite aquí es sobre todo lo que esta página no es. La alexitimia es una dimensión de rasgo medida con escalas, no una condición que pueda diagnosticarse desde una web, y una puntuación alta no es un veredicto sobre tu capacidad de intimidad. Si no poder llegar a tus propios sentimientos te está costando una relación, o si apareció de golpe donde antes no estaba —— un cambio en el acceso y no una configuración de toda la vida ——, ese segundo caso en particular merece llevarse a un profesional y no a un cuestionario. En España se entra por atención primaria; en América Latina la vía cambia por país, y suelen servir el centro de salud del barrio, el servicio de psicología de una universidad o la consulta privada.
fuentes
- · Sifneos, P. E. (1973). The prevalence of 'alexithymic' characteristics in psychosomatic patients. Psychotherapy and Psychosomatics.
- · Bagby, R. M., Parker, J. D. A., Taylor, G. J. (1994). The twenty-item Toronto Alexithymia Scale — I. Item selection and cross-validation of the factor structure. Journal of Psychosomatic Research.
- · Taylor, G. J., Bagby, R. M., Parker, J. D. A. (1997). Disorders of Affect Regulation: Alexithymia in Medical and Psychiatric Illness. Cambridge University Press.
- · Martínez-Sánchez, F. (1996). Adaptación española de la escala de Alexitimia de Toronto (TAS-20). Clínica y Salud.
- · Kinnaird, E., Stewart, C., Tchanturia, K. (2019). Investigating alexithymia in autism: A systematic review and meta-analysis. European Psychiatry.
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