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Relaciones a escondidas

Por qué el secreto intensifica una relación a corto plazo y le cuesta caro a largo, y en qué se diferencia no contarlo de esconderlo.

Ciencia de las relaciones

Una relación a escondidas es la que se oculta deliberadamente de quienes normalmente lo sabrían: la familia, los amigos, el trabajo.

Conviene separarla de la privacidad desde el principio, porque se discuten como si fueran lo mismo y la investigación las trata de manera muy distinta. Privacidad es no contar los detalles. Ocultación es esconder que existe. Casi todo el coste documentado va pegado a la segunda.

No es lo mismo que ser amantes

En español hay que decirlo antes que nada, porque las palabras del campo ya vienen inclinadas: «clandestina» y «amantes» llevan dentro la infidelidad, y quien busca esto no siempre está buscando eso.

Si lo que se oculta es una relación paralela a una pareja o a un matrimonio, eso no es una relación a escondidas: es una [infidelidad](/base/emotional-cheating), y lo que la define no es el secreto sino la ruptura de un acuerdo con un tercero.

Esta entrada trata del otro caso, que es más común y del que casi no se escribe: dos personas que no se esconden nada entre ellas y esconden la relación del resto. Están juntas, lo saben las dos, y no lo sabe nadie más. La diferencia importa porque lo que está en juego es distinto: en la infidelidad hay alguien fuera al que se le debe algo; aquí el coste recae entero sobre los dos que se esconden.

Por qué se siente más intensa

Wegner y sus colegas hicieron el estudio que explica el atractivo, y el resultado es limpio. Las parejas a las que se asignó jugar mientras se comunicaban en secreto por debajo de la mesa declararon después más atracción mutua que las que hacían exactamente lo mismo a la vista.

El mecanismo que propusieron es la preocupación: suprimir un pensamiento lo vuelve más frecuente, así que una relación escondida ocupa más tiempo mental que una abierta. El trabajo posterior de Slepian sobre la experiencia del secreto apunta en la misma dirección: la carga de un secreto viene sobre todo de la cantidad de veces que uno piensa en él, no de los momentos de esconderlo activamente.

Lo cual vale la pena saber si estás dentro de una. La sensación de que esto es excepcionalmente intenso es real, es habitual y está fabricada en parte por las circunstancias. La intensidad no es prueba de importancia.

Qué cuesta

El trabajo de Lehmiller es el más directo: las personas en relaciones románticas ocultas declararon peor bienestar personal y, con el tiempo, menor calidad de la relación que quienes estaban en relaciones abiertas. Su trabajo anterior con Agnew sobre relaciones marginadas añade el mecanismo: percibir desaprobación social predice menos compromiso, y la ocultación elimina justamente el apoyo que habría amortiguado eso.

Los costes concretos que describe la gente:

  • No hay apoyo externo. Nadie con quien hablar cuando va mal, lo que significa que todos los problemas se resuelven dentro, entre dos personas que están las dos dentro.
  • No hay contraste con la realidad. Los amigos y la familia son la forma en que la mayoría se entera de que algo se ha torcido. Esconderlo elimina la única mirada de fuera.
  • La asimetría se vuelve invisible. Cuando uno quiere contarlo y el otro no, el secreto es una declaración permanente sobre el lugar que ocupa cada uno, y es la que nunca se habla.
  • Carga mental. Administrar quién sabe qué, de forma indefinida.
  • Un techo. Una relación oculta no avanza más allá de cierto punto, así que el tiempo que pasa dentro es tiempo que no pasa en algo que sí podría.

Hay además un paso que en español está muy marcado y que la ocultación deja pendiente: presentar a la familia. Hacerlo oficial tiene fecha, comida y testigos, y por eso «todavía no lo hemos dicho» no es una vaguedad: los dos saben exactamente qué es lo que no ha pasado. Qué implica lo oficial, y qué no, está en monogamia.

Cuándo esconderse es razonable

No todo esto es una señal de alarma, y merece precisión.

Razonable y casi siempre temporal: los primeros tiempos, antes de que nadie sepa si esto es algo. Las políticas del trabajo. No presentarles a los hijos a una sucesión de personas durante una separación.

Razonable y además ajeno a la pareja: cuando contarlo no es incómodo sino inseguro. En el mundo hispanohablante la misma pareja cambia de estatuto según dónde esté —el matrimonio igualitario llegó a España en 2005, a Argentina en 2010 y a Chile en 2022, y hay países y empleos donde decirlo sigue teniendo consecuencias materiales—, así que dos personas pueden estar escondiéndose por razones que no tienen nada que ver con lo que sienten. Ese caso no es un problema de pareja y no debería tratarse como tal.

No razonable: ocultar una relación a una pareja o cónyuge, que es infidelidad y no secreto. Ocultarla cuando uno quiere contarlo y se le niega. Ocultarla sin final previsto y sin una razón que aguante decirse en voz alta.

La pregunta que los separa: ¿hay una razón que los dos podríais nombrar, y tiene final? Un secreto temporal con una razón acordada es un acuerdo. Un secreto indefinido sin ella suele ser la respuesta de alguien a una pregunta que nadie le ha hecho.

Y si la exigencia de discreción se ha ido extendiendo a con quién puedes salir, a qué publicas o a quién te escribe, eso ya no es un secreto sino control, y está descrito en relaciones tóxicas. Cuánto de esto se acepta sin notarlo tiene que ver con los propios patrones de confianza.

fuentes

  • · Wegner, D. M., Lane, J. D., Dimitri, S. (1994). The allure of secret relationships. Journal of Personality and Social Psychology.
  • · Lehmiller, J. J. (2009). Secret romantic relationships: consequences for personal and relational well-being. Personality and Social Psychology Bulletin.
  • · Lehmiller, J. J., Agnew, C. R. (2006). Marginalized relationships. Personality and Social Psychology Bulletin.
  • · Slepian, M. L., Chun, J. S., Mason, M. F. (2017). The experience of secrecy. Journal of Personality and Social Psychology.

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