cinco grandes · OCEAN

Los cinco rasgos, de uno en uno

Los cinco grandes son el modelo que la psicología académica usa de verdad. No son cinco tipos, sino cinco dimensiones: cada una es una escala continua en la que te sitúas, no una casilla en la que caes. En español circulan como los cinco grandes, el modelo de los cinco factores y el Big Five, y son lo mismo.

OCEAN es la regla mnemotécnica habitual, y funciona en inglés: openness, conscientiousness, extraversion, agreeableness, neuroticism. Los rasgos no se diseñaron: salieron del análisis estadístico de las palabras con que las lenguas describen a las personas, y por eso tienen nombres raros y una replicación insólitamente buena. En español los nombres son además dos listas distintas. Esta página usa apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo, que es la nomenclatura del NEO-PI-R adaptado; otro cuestionario muy usado, el BFQ, habla de energía, afabilidad, tesón, estabilidad emocional y apertura mental. Si dos páginas te dan nombres que no se parecen, probablemente estén midiendo los mismos cinco factores.

Cómo leer un resultado de los cinco grandes

Hay tres cosas que despistan. Las puntuaciones son percentiles frente a un grupo normativo, así que la respuesta a si 70 es alto depende por completo de con quién te compararon: buena parte de los baremos publicados se construyeron con muestras de países de habla inglesa, y las adaptaciones al español tienen los suyos propios, que no coinciden. Ninguna escala tiene un extremo bueno y otro malo: todos los rasgos tienen costes en los dos extremos, y por eso las páginas de abajo describen lo alto y lo bajo en paralelo en lugar de tratar uno como el normal. Y el medio es donde está casi todo el mundo: una puntuación cerca del percentil 50 es un resultado real, no uno no concluyente.

Una más: los rasgos se mueven. La responsabilidad y la amabilidad suben con la edad en casi todo el mundo, la apertura baja, y el neuroticismo es el más sensible de los cinco a las circunstancias y a la terapia. Un resultado de hace cinco años describe a una persona que ya no existe del todo.

Los cinco grandes frente al MBTI y los 16 tipos

En español, «test de personalidad» significa casi siempre otra cosa: dieciséis tipos, el eneagrama o directamente el horóscopo. Los cinco grandes son el modelo que usa la investigación y el que menos se busca, y merece la pena decir por qué pasa eso. Los dos modelos responden a preguntas distintas. El de dieciséis tipos clasifica a la gente en categorías; los cinco grandes la sitúan en cinco escalas continuas. Si en el primero pasas un corte por una respuesta, cambias de tipo; si en los cinco grandes pasas el punto medio por una respuesta, te mueves un percentil.

Esa es la diferencia de fondo y la razón de que la psicología académica use casi en exclusiva los cinco grandes: las medidas continuas son más estables al repetir el test, y las categorías definidas por un corte no lo son. Hay un detalle que afecta a casi todo el mundo que llega aquí: el test de dieciséis tipos que has hecho en español seguramente no era el MBTI oficial, sino una versión web gratuita. Esa versión añade un sufijo -A o -T al código, y ese eje corresponde al neuroticismo de los cinco grandes, que en el MBTI no existe. Es decir, ya habías visto una quinta parte de este modelo sin saberlo.

La posición honesta es que ambos son instrumentos de autoinforme que miden preferencias, que ninguno diagnostica nada, y que el que tiene la investigación detrás es el de los cinco grandes. Conviene saber también que es este modelo, y no el de los tipos, el que aparece en los cuestionarios de personalidad de los procesos de selección y de las pruebas psicotécnicas: el vocabulario de los dieciséis tipos sirve para hablar con los amigos, no para lo otro.

The sixteen MBTI types →