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Polifidelidad

Un grupo cerrado de tres o más personas, exclusivo como unidad: el acuerdo que es a la vez no monógamo y fiel, y por qué en español eso suena a contradicción.

Ciencia de las relaciones

La polifidelidad es una relación entre tres o más personas que son exclusivas entre sí y están cerradas a cualquiera de fuera del grupo. El nombre es literal: poli por el número, fidelidad por la exclusividad.

En español casi nadie lo llama así. Lo que se dice es relación cerrada, o trieja cerrada cuando son tres, y la palabra técnica aparece sobre todo traducida de textos en inglés. Hay una razón para eso: «fidelidad» no se lee aquí como la descripción de un acuerdo, sino como una virtud, de modo que el compuesto suena a contradicción antes de que nadie lo haya entendido.

Es justo lo contrario. La polifidelidad es el caso que deja más claro que no monogamia y fidelidad son dos preguntas distintas: el grupo es no monógamo, porque son más de dos, y a la vez completamente exclusivo. Nadie de dentro está disponible para nadie de fuera.

En qué se diferencia de lo que suena parecido

Este es el trabajo principal de la página, porque en español una sola palabra —— «poliamor» —— ha acabado nombrando cosas que funcionan distinto.

  • Poliamor es tener varias relaciones románticas con el conocimiento de todo el mundo. Puede estar abierto a nuevas o no estarlo; la polifidelidad es el caso cerrado.
  • Una pareja abierta son dos personas que no son sexualmente exclusivas. La polifidelidad está en el extremo opuesto de ese eje: exclusiva, con más de dos personas dentro del límite.
  • Una trieja es el caso de tres, cuando está cerrada. También existen tríadas abiertas, y ésas no son polifidelidad.
  • La no monogamia ética es el paraguas que cubre todo lo anterior.

Una forma útil de sostenerlo: la monogamia traza un límite alrededor de dos personas. La polifidelidad traza el mismo tipo de límite alrededor de tres o más. El límite no es más flojo; el círculo es más grande. Quien llega a esta entrada buscando «poliamor sin límites» está buscando otra cosa, y probablemente tampoco existe donde cree.

Por qué se cierra un grupo

Las razones que da la gente son casi las mismas que se dan para la monogamia, y ahí está lo interesante.

Seguridad. Un grupo cerrado retira la pregunta permanente de quién más puede aparecer. Para quien tiene un estilo de apego ansioso, mantener esa pregunta abierta sale caro, y cerrar la responde de una vez en lugar de responderla cada mes.

Profundidad antes que número. El tiempo es la restricción que aprieta en cualquier acuerdo no monógamo, siempre antes que los celos. Tres o cuatro personas es el máximo con el que la mayoría puede sostener relaciones reales, y cerrar el grupo se parece más a reconocer ese techo que a imponer una regla.

La vida práctica. La vivienda compartida, el dinero y la crianza se organizan mejor alrededor de un conjunto fijo de adultos. Los grupos que crían juntos tienden hacia la forma cerrada con una frecuencia que llama la atención en la literatura de campo.

Los acuerdos de salud sexual. Un grupo cerrado puede pactar pruebas y barreras de una manera que un grupo abierto gestiona distinto. Dicho lo cual, lo que protege no es el acuerdo sino la periodicidad de las pruebas, y los acuerdos que nadie revisa envejecen rápido.

Lo que se complica al cerrar

Cerrar es una decisión que hay que tomar, no un estado al que se llega. Los grupos que vienen del poliamor a veces se deslizan hacia la forma cerrada sin nombrarlo, y lo que aparece después es un desacuerdo sobre si alguna vez hubo una regla. Un acuerdo que cambió y no se dijo en voz alta dejó de ser un acuerdo y pasó a ser una costumbre.

Una persona nueva cambia la estructura entera. Añadir a alguien a un grupo cerrado de tres no se parece a una pareja que suma: es una renegociación que implica a todos, y las ganas de hacerlo rara vez están repartidas por igual entre quienes ya estaban.

Desde fuera no se ve. Un grupo cerrado de tres se parece mucho, para el vecindario y para la familia, a una pareja con alguien más rondando. La exclusividad es la parte que no se percibe, así que el grupo decide cada vez si explica o deja pasar, y ese trabajo de explicación corre aparte de las dificultades de la relación y no se acaba nunca. Quien decide no explicar suele descubrir que el entorno ha supuesto lo contrario de lo que hay.

Un final es más complicado que una ruptura. Cuando se termina una de las relaciones de dentro, las demás no terminan automáticamente con ella, y el grupo tiene que decidir si ahora es un grupo cerrado más pequeño, uno abierto, o nada. No hay guion para eso y es el momento difícil más citado por quienes lo han vivido.

Y en derecho, cerrar no suma nada. La pareja de hecho española, la unión convivencial argentina, la unión marital de hecho colombiana y el concubinato mexicano están escritas para dos personas, de modo que la exclusividad de un grupo de tres es invisible para el registro: no hay ninguna casilla donde declararla. El mapa concreto —— incluido el régimen patrimonial que tres personas firmaron ante notario en Medellín en 2017, que no es un matrimonio —— está en la entrada de trieja. Lo que queda son instrumentos sueltos: testamento, poderes notariales, designación de beneficiarios, contratos de convivencia. Se construye pieza a pieza, y la pieza que falta solo se nota en el hospital o en la herencia.

fuentes

  • · Sheff, E. (2013). The Polyamorists Next Door.
  • · Rubin, J. D., et al. (2014). On the margins: considering diversity among consensually non-monogamous relationships.
  • · Conley, T. D., et al. (2017). Investigation of Consensually Nonmonogamous Relationships. Perspectives on Psychological Science.

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