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Relaciones platónicas

Cercanía sin romance ni sexo. Por qué «platónico» sugiere aquí amor no correspondido, dónde queda la frontera con la amistad y qué es un matrimonio platónico.

Ciencia de las relaciones

Una relación platónica es una relación cercana sin romance ni sexo. Conviene empezar por lo que el español añade de su cuenta: aquí «platónico» arrastra la idea de amor no correspondido, y «mi amor platónico» suele ser alguien inalcanzable que ni sabe que existe ese sentimiento. El sentido que tiene el término en inglés, y el que usa esta entrada, es otro. En una relación platónica no hay enamoramiento en ninguna de las dos partes, y esa ausencia es la forma del vínculo, no su fracaso.

La palabra viene de Platón, que describió un amor que asciende de la persona a la idea, algo que ya no tiene relación con el uso actual. Hoy el término se define por resta: todo lo que puede contener una relación cercana, menos dos cosas. Definir algo por lo que le falta es la razón de que la palabra dé tantos problemas.

Amor platónico y amistad platónica no son lo mismo

Dos expresiones ocupan el mismo espacio y significan cosas casi opuestas. Amor platónico describe un enamoramiento sin correspondencia: el romance está ahí, y lo que falta es la otra persona. Amistad platónica describe lo contrario: las dos personas están, y lo que falta es el romance.

Detrás de esa colisión hay algo más de fondo. El español marca la frontera entre amistad y amor con más dureza que el inglés, y no tiene nombre para el terreno de en medio. En inglés circulan etiquetas como queerplatonic o platonic life partner, surgidas en los últimos veinte años en comunidades arrománticas y asexuales. En español no se han impuesto, y traducirlas literalmente no resuelve gran cosa, porque nombrar algo con una expresión que nadie reconoce deja la conversación donde estaba. El resultado práctico lo conoce cualquiera que conviva con alguien, comparta cuentas y planee el futuro sin romance: la relación hay que explicarla entera cada vez, porque no existe la palabra que la abreviaría.

Qué le hace el préstamo «friendzone» a la idea

El préstamo entró sin resistencia. «Me mandó a la friendzone» se entiende de Madrid a Buenos Aires, y trajo un marco que el español no tenía: la amistad como resultado de una negociación romántica fallida. Un lugar al que a alguien se le manda, no una relación que dos personas tienen.

El efecto es que describir un vínculo como platónico suena a premio de consolación, y que la amistad entre dos personas que podrían atraerse se lee como etapa previa a algo en lugar de como lo que es. Vale la pena separar dos cosas. La atracción aparece con frecuencia y no decide por sí sola qué es una relación. Lo que sí lo decide es lo que las dos personas hacen y lo que están dispuestas a contar en voz alta. Una amistad que ninguno de los dos describiría con precisión delante de su pareja ya se ha movido, se llame como se llame.

Cuántas horas cuesta una amistad

La mayoría de las relaciones platónicas no tienen más nombre que amistad, y ahí hay dos datos que conviene tener.

Una amistad cuesta muchas más horas de las que la gente supone. El trabajo de Jeffrey Hall sitúa en unas 50 horas el paso de conocido a amigo casual, alrededor de 90 para amigo, y más de 200 para amigo cercano. Por eso las amistades adultas se adelgazan: no porque dejen de interesar, sino porque esas horas dejan de estar disponibles.

Y el efecto sobre la salud no es un beneficio blando. El metaanálisis de Holt-Lunstad asoció la conexión social con una ventaja de supervivencia de magnitud comparable a factores de riesgo médicos bien establecidos. Las muestras son casi todas de países anglosajones, de modo que el tamaño exacto del efecto no se traslada sin más a sociedades donde la familia extensa cubre parte de esa misma función. La dirección del hallazgo sí se sostiene: la amistad es estructura, no adorno.

Matrimonio platónico y «matrimonio blanco»

Dos personas pueden casarse por sociedad, estabilidad, economía compartida, residencia legal o crianza conjunta, sin relación romántica ni sexual. Legalmente no tiene nada de particular: el matrimonio no exige amor y ninguna autoridad lo comprueba.

Aquí el español tiene un término propio que estorba. «Matrimonio blanco» circula con dos sentidos, y ninguno de los dos es esto: el matrimonio que nunca se consumó sexualmente, y el matrimonio contraído para conseguir papeles. El primero describe algo que no ocurrió; el segundo, un fraude. Un matrimonio platónico es un acuerdo tomado al principio por dos personas que querían la sociedad y no querían el resto, y quien lo explica con el término de al lado se pasa la conversación defendiéndose.

Tampoco es lo mismo que un matrimonio que fue sexual y dejó de serlo, casi siempre sin que las dos partes lo eligieran. Por fuera se parecen. Se diferencian en quién eligió, y de ahí sale todo el malestar. Lo que cambia en uno y en otro es si la monogamia sigue describiendo el acuerdo real o solo el nombre que conserva.

Lo que la palabra hace mal

  • No es una categoría inferior. «Solo amigos» coloca la relación platónica por debajo de la romántica por defecto. La investigación no sostiene ese orden: la amistad cercana predice bienestar y longevidad al menos con la misma fuerza que la pareja.
  • No es ausencia de intimidad. La intimidad emocional, el afecto físico y el conocimiento profundo de otra persona caben enteros en una relación platónica. Lo ausente es el romance y el sexo, nada más.
  • No la define la atracción. Que una de las dos personas, o las dos, encuentren atractiva a la otra no resuelve qué es el vínculo. Lo resuelven los acuerdos y la parte de esos acuerdos que se puede decir en voz alta, que es exactamente aquello en lo que una relación platónica y la no monogamia ética se parecen más de lo que nadie espera.
  • No tiene que ser permanente. Las relaciones se mueven en las dos direcciones, y una que cambió no es la versión fallida de la otra. Hacia dónde se mueve cada persona cuando el vínculo cambia depende menos de la categoría que del apego: eso lo describe la teoría del apego, y lo sitúa el test de estilo de apego.

fuentes

  • · Hall, J. A. (2019). How many hours does it take to make a friend? Journal of Social and Personal Relationships.
  • · Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., Layton, J. B. (2010). Social Relationships and Mortality Risk: A Meta-analytic Review. PLoS Medicine.
  • · DePaulo, B. (2006). Singled Out.
  • · Plato, Symposium — the source of the term, and not what the term now means.

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