estilos de apego

Los cuatro estilos de apego

Cuatro expectativas sobre qué hacen los demás con tus necesidades: aprendidas pronto, funcionando en silencio y modificables. Empieza por la que reconozcas.

Las combinaciones que más preguntas generan

Ansioso con evitativo es la combinación que más se busca, y conviene entenderla como un bucle y no como un desajuste entre dos personalidades. Una persona se acerca para calmar la alarma; ese movimiento es la señal que hace que la otra cree espacio; ese espacio es la señal que hace que la primera insista más. Las dos respuestas son razonables desde dentro. Ninguna funciona, y el bucle se aprieta solo.

Dos evitativos suelen parecer estables y quedarse en la superficie: la relación sobrevive porque ninguno saca nada, que es algo distinto de que ninguno tenga nada que sacar.

Quien tiene una pareja segura es quien más opciones tiene de que el patrón se mueva. Una respuesta estable y previsible desde un lado es una de las vías documentadas hacia el apego seguro adquirido en el otro. Es lento, y no es un rescate, pero la dirección de la influencia es real.

Ver estas dinámicas entre tú y alguien concreto →

Si el resultado no te encaja

Casi siempre son tres cosas. El apego depende más de la pareja concreta de lo que admiten las descripciones, así que responder pensando en una buena relación da un resultado distinto que responder pensando en una difícil. Las medidas de autoinforme captan quién eres en calma, no quién eres con la alarma sonando. Y el evitativo temeroso se confunde a menudo con el ansioso o con el evitativo, porque contiene a los dos: si retirarte trae alivio es evitativo, y si trae otra clase de malestar es temeroso.

Ninguno de los cuatro es un diagnóstico y ninguno es fijo. Lo que describe un estilo es una expectativa sobre qué van a hacer los demás con tus necesidades, construida a partir de pruebas, lo que significa que se actualiza cuando las pruebas cambian.

Cómo se miden los cuatro estilos

El modelo de cuatro categorías viene de Bartholomew y Horowitz, que dividieron la vieja clasificación infantil de tres vías en dos ejes: cómo te ves a ti y cómo ves a los demás. Seguro es una lectura positiva de ambos. Ansioso es generoso con los demás e inseguro consigo mismo. Evitativo es lo contrario. Evitativo temeroso es una lectura difícil de los dos a la vez.

Conviene saber dos cosas antes de hacer cualquier test de apego. Los estilos no están repartidos por igual: en torno a la mitad de los adultos puntúa como seguro, y el evitativo temeroso es raro, alrededor de uno de cada veinte. Y el estilo depende de la pareja más de lo que admiten casi todas las descripciones: la misma persona puede puntuar ansiosa con una pareja y evitativa con otra, que es el motivo más frecuente de que un resultado no encaje.

La investigación en la que se apoya →