Antes de los cuatro nombres, una advertencia sobre la palabra. «Apego» no es neutra en castellano como lo es attachment: «apegado» tira hacia lo pegajoso, y «desapego» es directamente una virtud —— la que venden el estoicismo de quiosco y el budismo de quiosco. O sea que el idioma le pone al extremo evitativo un nombre que suena a sabiduría y al ansioso uno que suena a defecto, antes de que hayas visto un solo dato. Si al leer los cuatro perfiles uno te parece claramente mejor persona que los otros, probablemente estás leyendo el prestigio de las palabras y no la descripción. La teoría del apego no ordena a nadie de mejor a peor.
Los dos ejes que hay debajo de los cuatro nombres
Los nombres son etiquetas de zonas, no cajas. Debajo hay dos medidas continuas, y cada persona tiene un valor en cada una:
Cuánto te alarma la distancia. Un mensaje sin contestar, un fin de semana raro, una respuesta más corta. Alto en esta medida significa que la señal llega fuerte y rápido.
Cuánto te alarma la cercanía. Contarle algo de verdad, convivir, que alguien dependa de ti. Alto aquí significa que la intimidad tiene coste y que retirarse alivia.
Bajo en las dos es seguridad. Alto en la primera y bajo en la segunda, el extremo ansioso. Al revés, el evitativo. Alto en las dos —— querer acercarse y temerlo a la vez —— es el medio temeroso, que es el que peor se reconoce en las descripciones porque se reconoce en dos.
Cómo leerte esta noche
- Coge la última vez que algo se torció con alguien que te importa. No la bronca: las veinticuatro horas siguientes. Qué hiciste con el móvil, si dormiste, si te acercaste o te llenaste de cosas.
- Pregúntate qué te alivió. Que contestara, o que el tema se quedara quieto. Esa es la pregunta que más rápido separa un eje del otro.
- Mira las tres últimas relaciones, no la actual. El patrón se ve en la repetición, y con una sola persona es imposible saber cuánto es tuyo.
Dónde deja de funcionar mirarte tú
El autoinforme tiene un punto ciego previsible, y es justo el extremo evitativo. Quien minimiza la importancia de la cercanía contesta que la cercanía no le importa mucho —— y no está mintiendo, esa es la experiencia consciente. Por eso este es el estilo que menos se autodiagnostica y el que más se reconoce en la descripción que hacen los ex. Si te reconoces poco en todo esto pero más de una persona te ha dicho que eras difícil de alcanzar, la información está fuera de ti y hay que ir a buscarla.
De qué depende
Las cuatro etiquetas son útiles para hablar y malas para decidir, porque casi nadie está en el centro de una zona: la mayoría está en el borde, y el borde se comporta distinto del centro. Lo que quieres no es el nombre, son los dos números. El test de estilo de apego los da por separado, y con ellos se entiende algo que las etiquetas no explican: por qué puedes estar tranquila con una persona y alerta con otra, que está contado en por qué con uno sí y con otro no.