Hace años, un antiguo compañero de clase compartió conmigo su propio encuentro con la muerte.
Cuando estaba en la primaria, fue solo a un lago que no quedaba lejos de su casa. Era pleno invierno, y el lago estaba cubierto por una gruesa capa de hielo. Como cualquier niño, jugaba felizmente sobre la superficie congelada.

Mientras corría hacia una zona de hielo delgado, la superficie se quebró de repente. Las grietas se extendieron al instante, y el hielo ya no pudo soportar su peso. Cayó al agua helada. Me describió ese momento como algo muy cercano a una experiencia cercana a la muerte.
Sintió como si estuviera suspendido en un vasto cuerpo de agua tibia y cómoda. Era increíblemente pacífico, como si algo lo estuviera acunando con delicadeza. Su cuerpo se sentía cálido e ingrávido. Y, al mismo tiempo, percibía una voz que lo llamaba, diciéndole que tenía que regresar y que debía seguir respirando.
Cuando finalmente recuperó la conciencia, tenía la parte superior del cuerpo apoyada sobre el hielo. Todo desde la cintura hacia abajo seguía en el agua, y no sentía nada en las piernas. Había una cantidad considerable de sangre en el agua. Después se enteró de que el hielo, con sus bordes filosos, le había cortado el cuerpo gravemente.
Su relato de esta experiencia me dejó una impresión duradera. Me llevó a profundizar en el estudio y la investigación del fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte. Hoy quiero compartir algo de lo que he aprendido sobre este tema.
Una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM) es una vivencia subjetiva profunda que reportan personas que han estado a punto de morir, que han experimentado muerte clínica —como un paro cardíaco— o que han enfrentado un estrés fisiológico extremo. Aunque las descripciones varían ligeramente entre culturas, las ECM suelen compartir un conjunto de características centrales muy consistente.","b.8.text":"Una experiencia cercana a la muerte típica suele involucrar una o más de las siguientes etapas:
Las experiencias cercanas a la muerte típicas suelen involucrar una o más de las siguientes etapas:
1. Experiencia Fuera del Cuerpo (EFC): Una sensación de que la conciencia se desprende del cuerpo físico, lo que le permite a la persona observar su propio cuerpo y los esfuerzos de rescate a su alrededor desde un punto de vista externo, como desde el techo.
2. La Experiencia del Túnel: Una sensación de moverse rápidamente a través de un túnel oscuro o un pasadizo, que suele conducir hacia una luz brillante, blanca o dorada.
3. Paz y Alegría Profundas: Un cese inmediato del dolor, sustituido por una sensación sin precedentes de tranquilidad, calidez, y amor y seguridad incondicionales.
4. La Revisión de Vida: Un repaso rápido y panorámico de toda la vida de la persona. No se trata solo de observar en silencio; a veces la persona siente el impacto que sus acciones tuvieron en los demás.
5. Cruzar un Límite: Llegar a un punto sin retorno o a un umbral donde la persona comprende que debe regresar al mundo físico.
6. Transformación Psicológica a Largo Plazo: Quienes viven esta experiencia suelen atravesar cambios duraderos en sus valores. Esto puede incluir la pérdida del miedo a la muerte, un aumento de la empatía hacia los demás, o un menor interés en las metas materiales.

Las ECM son un fenómeno global que afecta aproximadamente al 5-10% de la población general, incluyendo al 10-23% de quienes sobreviven a un paro cardíaco. Aunque la mayoría de los relatos son positivos, una pequeña minoría de experiencias cercanas a la muerte son negativas, e involucran encuentros con paisajes infernales o entidades angustiantes.
Actualmente existen dos posturas principales sobre la naturaleza de las ECM:
La Perspectiva Biológica y Física: Esta visión sugiere que las ECM son producto de un colapso fisiológico bajo un estrés extremo. Cuando el cerebro enfrenta falta de oxígeno o hipercapnia, la liberación de opioides endógenos como las endorfinas genera una sensación de placer. Al mismo tiempo, el disparo descontrolado de neuronas en la corteza visual produce la ilusión de un punto de luz o un túnel.
La Perspectiva de la Conciencia: Quienes critican el modelo biológico señalan que muchas ECM ocurren cuando un electroencefalograma (EEG) muestra una línea plana. Argumentan que los modelos neurocientíficos actuales tienen dificultades para explicar cómo un cerebro comprometido puede producir experiencias complejas que suelen ser más claras y lógicas que los estados normales de vigilia.
Algunos estudiosos también ven las ECM como una adaptación evolutiva. Podría tratarse de una estrategia de supervivencia de último recurso, similar a cómo los animales fingen estar muertos (tanatosis) cuando se sienten amenazados. Esta teoría sugiere que las ECM están diseñadas para manejar situaciones de riesgo vital y buscar oportunidades de escape manteniendo una forma de conciencia.
Más allá de las sensaciones en sí, lo que más me interesa son las transformaciones personales que siguen a una ECM. Estas experiencias suelen verse como catalizadores poderosos para el crecimiento psicológico o la reconstrucción de la personalidad. Las investigaciones muestran que el impacto en el carácter de una persona suele ser profundo y permanente, y en ocasiones provoca una reversión total de sus valores.
Una Reestructuración Fundamental de los Valores. Este es el efecto más notable de una ECM. Quienes viven esta experiencia suelen pasar de estar motivados por factores externos a estarlo por factores internos. Esto se manifiesta de varias formas:
- Menor Materialismo: Una disminución significativa en la búsqueda de dinero, fama y poder. Dejan de ver el estatus social como la medida del éxito, y se orientan en cambio hacia la plenitud espiritual.
- Mayor Altruismo: Un aumento en la empatía y la compasión. Muchas personas renuncian a trabajos bien pagados después de una ECM para dedicarse a carreras en el bienestar social, la enseñanza o la enfermería.
- Entusiasmo por la Vida: Un mayor entusiasmo por vivir y una percepción más aguda de la belleza natural y de las pequeñas alegrías cotidianas.
Cambios en los Rasgos de Personalidad. Aunque una ECM no cambia la estructura básica de la personalidad de alguien —por ejemplo, si es extrovertido o introvertido—, sí cambia la manera en que esos rasgos se expresan:
- Autoestima y Autoaceptación: Quienes viven esta experiencia suelen mostrar un alto grado de autoaceptación. Dejan de preocuparse por el juicio de los demás, sus defensas psicológicas se relajan, y se vuelven más auténticos y sinceros.
- Mayor sensibilidad emocional: Pueden volverse más emotivas y conmoverse con facilidad, o volverse más sensibles al ruido, la luz intensa y las emociones negativas.
- Intuición potenciada: Muchas personas cuentan que su intuición o su percepción interna se siente mucho más fuerte, lo que las lleva a guiarse por el corazón en lugar de solo por el análisis lógico.
La eliminación del miedo a la muerte. En la psicología clínica, el miedo a la muerte es la raíz de muchos problemas psicológicos. Sin embargo, una ECM casi siempre lleva a que ese miedo desaparezca por completo. Este cambio no viene de una persuasión racional, sino de una especie de certeza vivencial. Esta ausencia de miedo suele hacer que las personas se vuelvan más valientes y estén más dispuestas a tomar riesgos significativos en la vida.
Entonces, ¿podemos alcanzar estos estados psicológicos positivos sin pasar realmente por una ECM?
De hecho, las ECM suelen implicar una sensación de disolución del ego, la sensación de ser uno con el universo. Podemos explorar estados parecidos a través de distintas herramientas espirituales y psicológicas.
Mindfulness y meditación profunda: La meditación sostenida en el tiempo puede reducir la actividad de la Red Neuronal por Defecto (DMN) del cerebro. Este patrón de actividad es muy similar al que se observa durante las ECM o bajo la influencia de ciertos psicodélicos.

Experiencias cumbre: Podemos encontrar una sensación similar de conexión y de pequeñez del yo a través de estados de Flow o al experimentar asombro (Awe) frente a un arte grandioso o paisajes naturales inmensos. Estos pueden producir experiencias subjetivas muy parecidas.

La paradoja de las ECM: por qué morir podría ser el catalizador definitivo para vivir plenamente