Mecanismos de Formación de la Personalidad: Mecanismos de Influencia Ambiental (Entorno Compartido/No Compartido)
Explora cómo los entornos compartidos y no compartidos moldean la personalidad, revelando el impacto de las experiencias únicas y la interacción genética en las diferencias individuales y el desarrollo personal.
Cómo se forma la personalidad
Desde una perspectiva psicológica, la personalidad no es un "producto de los genes" innato y completamente fijo, sino el resultado de la interacción continua entre los genes y el entorno.
Si los genes proporcionan el "plano" de la personalidad, el entorno es el escultor que, con distintas herramientas, va modificando y añadiendo detalles a ese plano de manera constante.
Los psicólogos suelen dividir el entorno en dos categorías: entorno compartido y entorno no compartido.
Esta distinción nos ayuda a entender por qué hermanos que crecen en la misma familia y tienen genes casi idénticos pueden terminar con personalidades muy distintas.
Entorno compartido
El entorno compartido se refiere a los factores ambientales que los hermanos experimentan juntos durante su crianza y que pueden tener efectos similares en ellos.
Estos incluyen la situación económica familiar, las creencias educativas de los padres, la comunidad en la que viven y el ambiente cultural del hogar.
Por ejemplo:
- Reglas y valores familiares: Por ejemplo, cuando la familia en general enfatiza la diligencia, la honestidad o ciertas creencias religiosas.
- Educación y recursos: Actividades extracurriculares, ambiente de lectura, tecnología, etc., que proporcionan los padres.
- Entorno de vida: Vivir en un suburbio tranquilo o en una ciudad ajetreada.
- Estatus social y trasfondo cultural: Factores macroambientales como la raza, la clase social y la religión.
Impacto en la personalidad
El entorno compartido tiene un impacto relativamente importante en los niños y adolescentes tempranos, sobre todo en la formación de hábitos de conducta y valores. Por ejemplo:
- Los niños que viven juntos pueden acostumbrarse a ser puntuales porque sus padres valoran mucho la puntualidad.
- Una familia que fomenta la expresión abierta de las emociones puede hacer que los hermanos sean más extrovertidos.
Sin embargo, estudios a largo plazo han encontrado que el impacto duradero del entorno compartido en la personalidad adulta es relativamente limitado, lo cual podría estar relacionado con la diversidad de experiencias de vida.
Entornos no compartidos
Los entornos no compartidos se refieren a los factores ambientales que los niños de una misma familia experimentan de manera distinta, y que moldean diferencias individuales únicas.
Estas diferencias pueden ser pequeñas, pero se van acumulando con el tiempo y dejan una huella profunda en la personalidad.
Por ejemplo:
- Círculos de amigos distintos: Los amigos del hermano mayor pueden ser aficionados al deporte, mientras que los de la hermana menor pueden inclinarse más hacia las artes.
- Relaciones individuales con maestros: Distintos grados y distintos métodos de enseñanza de cada maestro.
- Experiencias fortuitas: Un viaje, un accidente o una experiencia de reconocimiento.
- Trato diferencial de los padres: Aunque los padres quieran por igual a sus hijos, pueden ser más estrictos con el primogénito y más permisivos con los menores.
- Orden de nacimiento: El hijo mayor puede ser más responsable, mientras que el menor puede ser más aventurero.
Impacto en la personalidad
Numerosos estudios han encontrado que los entornos no compartidos suelen tener un impacto mayor que los entornos compartidos. Esto se debe a que:
- Crean trayectorias de vida únicas, permitiendo que los hermanos desarrollen rasgos de personalidad distintos incluso dentro del mismo contexto familiar.
- Estas diferencias pueden influir en la identidad personal, el estilo social y la regulación emocional.
Interacción entre entornos compartidos y no compartidos
El desarrollo de la personalidad no es un proceso de "esto o aquello".
De hecho, los entornos compartidos proporcionan el contexto base, mientras que los entornos no compartidos generan las diferencias individuales.
Una persona puede desarrollar ciertos valores fundamentales (como el respeto hacia los demás) gracias al entorno compartido, pero la forma en que expresa esos valores puede variar mucho debido a experiencias no compartidas. Por ejemplo:
- Dos hermanos valoran por igual "ayudar a los demás", pero el hermano decide convertirse en médico, mientras que la hermana se dedica de lleno a una organización sin fines de lucro.
Caso
Caso 1
Jack y Anna son gemelos. Sus padres crearon el mismo ambiente de aprendizaje en casa (entorno compartido), y ambos valoran la educación. Sin embargo, Jack se unió al club de ciencias en la escuela, mientras que Anna se unió al club de teatro (entorno no compartido). Años después, Jack se convirtió en ingeniero y Anna en actriz.
Caso 2
Lily y Tom son hermanos. Su familia valora la cortesía y la responsabilidad (entorno compartido), lo que hace que ambos sean muy educados en sus relaciones interpersonales. Sin embargo, Lily participó en actividades de voluntariado internacional durante su adolescencia, lo que cultivó en ella una perspectiva global; Tom, por su parte, desarrolló habilidades de trabajo en equipo a través de su equipo de fútbol. Estos entornos no compartidos llevaron a que desarrollaran rasgos de personalidad muy distintos.
Implicaciones para las pruebas de personalidad y el autoconocimiento
- Entender los entornos compartidos y no compartidos ayuda a explicar por qué los resultados de las pruebas de personalidad pueden diferir incluso entre personas de la misma familia y trasfondo.
- Para el crecimiento personal, las experiencias no compartidas suelen generar mayores cambios, lo que significa que podemos moldear nuestra personalidad creando experiencias nuevas.
- Para padres y educadores, reconocer la importancia de los entornos no compartidos puede ayudar a evitar enfoques educativos uniformes, dándole a cada niño más oportunidades de desarrollo personalizado.
fuentes
- · Plomin, R., & Daniels, D. (1987). Why are children in the same family so different from one another? Behavioral and Brain Sciences, 10(1), 1–16.
- · Bouchard, T. J., & McGue, M. (2003). Genetic and environmental influences on human psychological differences. Journal of Neurobiology, 54(1), 4–45.
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- · Plomin, R. (2011). Behavioral Genetics (6th ed.). Worth Publishers.
- · Loehlin, J. C. (1992). Genes and Environment in Personality Development. Sage Publications.
- · Caspi, A., Roberts, B. W., & Shiner, R. L. (2005). Personality development: Stability and change. Annual Review of Psychology, 56, 453–484.