Nadie se hace esta pregunta desde un buen sitio. Suele llegar después de que alguien te lo haya dicho, o después de pillarte mandando el tercer mensaje, o después de una relación que terminó con esa palabra dentro.
Conviene mirar la palabra, porque en español la de moda es «intensa», y no es inocente. Se dice mucho más de mujeres que de hombres, se dice de la otra persona y no de uno mismo, y llega convertida en rasgo de carácter: no describe una petición concreta que te pareció mucha, describe cómo eres. Eso hace que la respuesta natural sea defenderse en vez de mirar qué pasó. Así que primero: querer cercanía, contacto y que te confirmen que seguís bien no es un trastorno. Es una necesidad, y las necesidades no son demasiado. Lo que se tuerce es más concreto.
Qué suele estar pasando
Tu necesidad es corriente y la capacidad de tu pareja es baja. Hay gente montada para dar mucho contacto y gente montada para dar poco. Quien necesita un mensaje al día emparejado con quien eso le invade va a oír la palabra todas las veces. La etiqueta habla del hueco entre los dos, no de ti. Eso es un desajuste de necesidades y no se arregla trabajándote a ti sola.
Necesitas que te tranquilicen y tranquilizarte no dura. Es el patrón de apego ansioso. Funciona unas horas, luego vuelve la vigilancia, vuelves a preguntar, y preguntar otra vez es lo que cansa a la gente. Lo que llaman exceso es en realidad una necesidad que se alimenta y no se queda alimentada.
Has dejado de cubrir tus necesidades por otras vías y las has metido todas por una sola persona. Las amistades se enfriaron, la afición se paró, la semana está vacía salvo por él. Entonces cada tarde que está ocupado es una tarde con nada dentro, y las ganas salen con el peso de la semana entera detrás. Esto no va de apego. Es aritmética.
Qué hacer esta noche
- Apunta lo que has pedido esta semana. No cómo lo has vivido: las peticiones. La lista suele ser corta, y suele quedar claro que la sensación de ser demasiado venía de cómo lo pediste, no de cuántas veces.
- Coge una necesidad y cúbrela en otro sitio. Una tarde a la semana que sea tuya, con gente que no sea él. No para castigar a nadie: para repartir el peso.
- Si esta noche pides que te tranquilicen, prueba a que la respuesta te dure hasta mañana. Esa es la práctica, es difícil, y es prácticamente todo.
De qué depende
La etiqueta se le pone a dos personas distintas: a quien tiene la necesidad de cercanía muy alta y no se le asienta, y a quien la tiene normal y ha caído con alguien que se retira. Lo primero es un patrón de apego que merece la pena conocer. Lo segundo es un desajuste, y ningún trabajo personal arregla un desajuste.
Desde dentro de la relación no se distingue. Desde el test de estilo de apego, sí.